En mi nombre NO

Los bombardeos israelíes han dejado inhabitables grandes zonas de Gaza. Imagen: Hatem Khaled/DW

Ese voto no es mío. En mi nombre NO. Así leíamos en estos días en las redes sociales, cuando se difundía la lista de votos en el seno de las Naciones Unidas.  Ante la votación de "Cese al fuego", la delegación de Paraguay, emitió su voto de No. Paraguay votaba por la muerte, por la destrucción, por el exterminio de una población inocente con derecho sobre sus tierras. Paraguay votaba por el delito de genocidio. La voz de paraguayos y paraguayas conscientes de nuestro país hizo la aclaración debida. Lo haces en tu nombre, Sr. Presidente. No en mi nombre. En mi nombre NO.

Hace unas pocas semanas escribí en este diario un largo comentario sobre la posición política del Estado paraguayo respecto a la Franja de Gaza y el genocidio protagonizado por Israel, como Estado independiente. Así mismo, comentaba que Amnistía Internacional había sido la primera organización de derechos humanos que tomo rápida acción, tratando por los medios persuasivos posibles de poner fin a lo que la propia organización referida, declaro "El Genocidio de Israel contra la población palestina de, Gaza como si fuéramos seres infrahumanos". 

Hoy sabemos que más de 60.000 seres humanos han fallecido en una matanza colectiva de hambre, bombardeos, y todo tipo de tortura y miseria humana, a pesar de los esfuerzos de organizaciones e iniciativas de todo orden que han tratado de poner fin a esta expansión territorial y de limpieza étnica dirigidas contra la población palestina de Gaza, en su propio territorio. 
En esta semana última, Amnistía Internacional le recordó nuevamente al Estado paraguayo, que es Estado Parte de la "Convención Internacional sobre la prevención y sanción del delito de genocidio", y que, por lo tanto, bajo ningún sentido puede adherirse y ser cómplice del  genocidio protagonizado por Israel, ya que no solo está comprometido a prevenir, sino al mismo tiempo a sancionar y combatir  dicho delito contra la humanidad, manifestando constantemente su solidaridad con los actos del  genocidio, reconocido oficialmente en todos los organismos internacionales especialmente la Corte Penal  Internacional y la Relatora Especial de las Naciones Unidas, sobre el delito de genocidio.

Aquí, en nuestro país, seguimos observando este comportamiento del gobierno, como cómplice de la tremenda violación de los derechos humanos, transgrediendo los principios constitucionales y compromisos de normas internacionales ratificadas por el Estado paraguayo. La Constitución del Paraguay establece en sus declaraciones fundamentales el derecho a la vida y garantiza su protección, afirmando que el delito de genocidio es imprescriptible, tanto como la tortura, el secuestro y la desaparición forzada de personas. Así mismo, Paraguay  ha sido uno de los primeros países en suscribir, en el año 1948, la "Convención Internacional sobre la prevención y sanción del delito de genocidio". 

Y nos preguntamos, ¿acaso el gobierno del Paraguay, puede ignorar estos compromisos de nuestra República, mandatos establecidos por el pueblo paraguayo? ¿Qué papel desempeñan las instituciones de derechos humanos instaladas en los niveles de los tres poderes del Estado?  Ciertamente, el Estado, como tal, ha creado un gran número de reparticiones con el ostentoso título de Dirección de Derechos Humanos y otros rangos menores. Las tenemos en todas las instancias del Poder Ejecutivo, las tenemos en el Poder Legislativo, y las tenemos en el Poder Judicial. ¿Acaso estas instancias no están para velar que nuestro país cumpla con los compromisos de derechos Humanos? ¿O es que son solo espacios cooptados, prisioneros para apañar la vergonzosa política gubernamental? ¿Acaso no pudieron transmitir nuestra obligación de apoyar al sufrido pueblo de Gaza y salvar vidas humanas? Todos y todas callaron. Obediencia debida. ¿No tuvieron valor o no pudieron advertir a las altas autoridades de que nuestro país no puede bajo ningún sentido donar su apoyo y solidaridad con el Estado genocida de Israel?  

Incluso, tengo en mi poder la copia de una nota de Amnistía Internacional Paraguay, entidad no estatal, de fecha  9 de abril de 2025, dirigida  al Ministro de Relaciones Exteriores, donde se  le recuerda sobre los compromisos internacionales contraídos por nuestra República contra el delito de genocidio, delito contra la vida, delito contra la humanidad. 

La decisión gubernamental incondicional de solidaridad con Israel, nos da la respuesta. Obviamente, las autoridades que han tomado estas decisiones de complicidad con el genocidio, cargan sobre su conciencia más de 60.000 seres humanos fallecidos, más las condiciones infrahumanas sufridas y que siguen padeciendo niños, ancianos y adultos, inocentes, con sufrimientos de hambre extrema producidas intencionalmente en una tragedia de despojo territorial y de limpieza étnica, que Amnistía Internacional ha calificado como Apartheid. 

¿Con qué gobernantes estamos conviviendo? ¿En qué clase de Estado vivimos? Que ejemplo están dando a las nuevas generaciones? Disponemos de hermosos mandatos constitucionales, ratificamos abundantes compromisos internaciones de derechos humanos, establecemos costosas instancias de derechos humanos en la estructura del Estado, ¿para qué? Están allí solo usando el nombre de los derechos humanos. Eso es. ¿Y qué se puede hacer? Solo podemos decir: En mi nombre NO.