El universo Better Call Saul - Lalo Salamanca
UNO
Una pequeña reflexión en mitad de la nueva temporada de Better Call Saul: me gusta incluso más que Breaking Bad. No es por llevar la contraria, sino porque las apuestas evidentes parecen más pequeñas, pero la caída moral me golpea con mayor profundidad, es más conmovedora. Guillermo del Toro.
Es más que solamente un spin-off de Breaking Bad. Es una serie que recordaremos por años, así como aún se evoca la serie madre. Y es cierto lo que dice el afamado Director (sí, con mayúscula). La obra maestra de Vince Gilligan está en las antípodas de las pelis de superhéroes o de cualquier serie de la actualidad. Se cocina a fuego lento. Y de repente te explota en la cara. Dando giros argumentales. Jugando con flash forward o flashback, indistintamente. El blanco y negro es todo un simbolismo; asimismo, los colores chillones de nuestro amado abogado. Ídem, los mensajes ocultos. Hay silencios incómodos, cómplices y enhiestos. VG es un fagocitador por excelencia, de los grandes autores del cine americano. No puedo olvidar las introducciones. Nos adelantan lo que será el final. Nada absolutamente es desechable.
¿Recuerdan las primeras tomas, que nos mostraban la hacienda de Lalo? Reforzándonos la idea de fortaleza incólume.
Todo enmarcado por el desierto de Nuevo México, como si hablásemos de un protagonista más. Tal como lo hizo John Ford con Monument Valley.
Es la edad de oro de las series.
DOS
Con Walter White (que se va haciendo oscuro), te ves arrastrado a una caída/transformación masiva. Better Call Saul te toma de la mano cuando Jimmy se convierte en Saul Goodman (nada es bueno en él) en pequeñas y dolorosas caídas. Guillermo del Toro.
Lalo Salamanca es considerado como uno de los villanos más entrañables. Su presentación es marca de la casa.
Nacho llega, en su AMV Javelin rojo, al negocio. Entra y, sorprendido, escucha la música a alto volumen, suena Al compás de mi caballo. El dealer y el cocinero sentados lo miran temerosos. Ninguno habla; no es necesario. Entonces, Varga va caminando lentamente hacia la cocina. Y lo ve, por primera vez.
-Llegaste aquí justo a tiempo. Hold on, one second. You are going to love this... nunca en tu vida has probado algo tan delicioso. De verdad, espérame, espérame. Te vas a morir.
En tanto, le acerca un plato, preparado por Eduardo.
-Gracias -le contesta Nacho, seriamente.
-Huélelo, no me puedes decir que no, estás loco-le indica Lalo.
Espera y, ante la negativa, añade:
-Ta bien, no tienes hambre. Es tu problema. Es una receta especial, secreta, de la familia.
Entonces pregunta Nacho.
-¿De Salamanca family?
-Then -contesta el susodicho.
-Yo soy Eduardo. Call me Lalo.
Rompió las reglas, sin necesidad de intimidar. Sacó al cocinero y se adueñó de la cocina. Ahora se encargará de la recaudación.
El humor y las sutiles expresiones de su rostro -en especial la mirada- lo diferencian del resto de los Salamanca. También el hecho de cambiar del español al inglés le aportó una imprevisibilidad que tendrá el personaje en forma inherente.
Después lo humanizó cuando nos mostró su casa y familia. La forma en que lo recibieron. El trato que les brindó. La calidez que emanó de él era sincera. En especial, a su ama de llaves. Lejos, era el más inteligente de la familia Salamanca. Sin dejar de ser sanguinario.
El leve movimiento de la vela, indica lo que está por venir. Jimmy lo ve y atrae a Kim a su lado rápidamente. Se denota el horror en rostro de ambos.
-Howard, Howard, Howard, debes marcharte-indica Kim
-¿Quién eres tú? -pregunta inocentemente H
-¿Yo? Nadie. Solo quiero hablar con mis abogados.
-Si quieres mi consejo, busca unos mejores -añade Howard
-Howard solo, solo debes marcharte -le indica Kim, temblorosa.
-No, no, no, no, tómate tu tiempo-. Eduardo ya decidió qué hacer con la molestia, que para él representa el desconocido hombre de traje.
-¿De qué se trata esto? -recién HH se da cuenta del peligro.
La pareja observa cómo LS saca lentamente su revólver y coloca el silenciador.
Ya es tarde para Howard Hamlin, quien observa pavorido. Sus peores temores se están haciendo realidad. Trata de irse. Pero ya es tarde.
Luego de perpetrado el asesinato, le indica a la espantada pareja.
-Hablemos.
Más tarde, muere en su ley: esbozando una sonrisa en su rostro, bañado en sangre.
Aún faltan cinco capítulos más.