El huso horario y la imbecilidad congresal

Cambio de horario. Foto ilustrativa.

UNO

  • ¡Mierda!

Exclamó sobresaltada. Toma unos segundos en despertarse del todo. Aun en la oscuridad, que la rodea, trata de alcanzar el celular, cuyo despertador suena inmisericorde. Lo coge y mira.

  • 5 am.

Todavía en la cama, observa que la luz del baño está prendida. El discurrir del agua y una sombra que se mueve. Su esposo está preparándose. En media hora debe ir al laburo. Se restriega los ojos, en tanto, un bostezo enorme la domina. Sin más, se levanta y va al cuarto de las nenas.

  • A levantarse.

Ya en la cocina, comienza a calentar la leche y corta los panes con prontitud. Unta la manteca, mientras se dispone a prender la sandwichera. Veinte minutos después, todos -con rostros soñolientos- se disponen a tomar el cocido con leche y las tostadas. El padre se despide, coge unas tostadas, estampa besos en la frente de su mujer y en los cachetes de las niñas.

El frío golpea su rostro. Masculla una lisura y se pierde, en medio de la oscuridad atosigante, a tomar su colectivo. Un viaje de dos horas le esperan. 

  • Ojalá no venga lleno el bus. Quiero dormir un poco más.

En tanto, la mujer mira la hora. 

  • Bueno, terminen su desayuno.

Es una lucha constante con sus hijas -de 10 y 14 años- para que terminen su taza de leche. Generalmente, la dejan por la mitad.

  • Me duele la panza, mamá.

Incluso, aprovechan que la madre está cambiándose y tiran su leche en el fregadero.

Salen las tres a tomar el colectivo. El viento frío les hace tiritar. Noche, sí, aún de noche, y las calles desiertas comienzan, de a poco, a llenarse de transeúntes apurados. En la parada, esperan minutos, hasta que llega el bus, lleno. Imposible conseguir asiento. La mayoría sentada dormita. El chofer impasible y con el volumen de la radio a full. La cachaca resuena y acompaña el insufrible viaje. La mamá murmura para sus adentros.

  • Qué música de mierda.

Cuarenta minutos después, descienden. A pocas cuadras está el colegio. Caminan raudamente. En el portón de entrada, les da las últimas recomendaciones y le estampa un beso a cada una.

  • Cuídense.

Aliviada, se aleja de la zona escolar, busca en el bolso la tarjeta de bus y se dirige a la parada. 

DOS

Blanca Ovelar es una excepción a la regla. Seamos justos, hay gente capacitada en el Parlamento, Eso sí, los cuento con los dedos de la mano izquierda. Más de eso no hay. La inoperancia y supina ignorancia son cada vez más evidentes. El grave problema es que su función esencial es legislar. Dícese que el Congreso actual es el peor de la historia republicana. Es cierto. Sin embargo, los anteriores también fueron malos, si no pésimos. Una y otra vez han legislado arbitrariamente y, tiempo después, han tenido que derogar la irracionalidad. Todo sin ruborizarse.

La blonda senadora, cuyo mérito -para ser elegida- es ser esposa de Nenecho y bailarina del caño en un programa olvidable, fue la principal impulsora de mantener el horario de verano. Recibió el espaldarazo cartista respectivo. 

  • ¿Por qué?

Porque a los cartistas no les interesa en absoluto debatir. Si se les ocurre legislar acerca de un tema específico, del cual tienen nimios conocimientos, pues lo hacen. Sin siquiera consultar con los expertos. Son mayoría en ambas cámaras. Entonces, que los demás se jodan. Ergo, los que sufren las secuelas son los ciudadanos a pie. Si a Bachi se le ocurriera -mañana- afirmar que la tierra es plana, todos los cartistas lo apoyarían. Sin problemas. Mientras tanto, Lizarella -la rubia del caño-  fue a consultar a sus conocidos del club Sajonia, con respecto a lo del cambio de horario. Por ende, la pregunta cae de madura.

  • ¿Desde cuándo el Club Sportivo Sajonia es el adalid de la democracia?
  • ¿Acaso la bailarina obtusa, devenida en senadora, no sabe que la gente de alcurnia de Sajonia es parte de ese club?
  • Entonces, ¿qué pueden decirle los miembros de la oligarquía asuncena o clase media alta si el horario es errado?

Porque los colegios de niños "bien" no empiezan las clases a las 7 am, sino a las 8 am. Y no van en colectivo, sino en sus camionetas, con chofer incluido, en muchos casos.

  • ¿O eso no sabe la blonda congresista?
  • Por último, ¿irá al Club Centenario a hacer la consulta pertinente?