El alcohol, las drogas y los trastornos mentales como estimulantes de los crímenes de género
La violencia de género es un problema social y de salud pública que afecta a millones de personas en todo el mundo. En Paraguay se ha incrementado el nivel de feminicidios y abusos sexuales en contra de las niñas, adolescentes y mujeres en el trascurso de este año 2025.
La violencia de género se refiere a cualquier forma de violencia física, sexual, psicológica o económica que se ejerce contra una persona por razón de su género. La base principal de la violencia de género es:
La desigualdad de género es la situación donde los hombres y mujeres no tienen las mismas oportunidades, derechos, accesos a recursos o reconocimiento en diversos ámbitos de la sociedad, como el social, económico y político. Esta desigualdad se manifiesta en la falta de participación equitativa en la toma de decisiones, diferencias salariales, acceso limitado a la educación y a la salud, y la exposición a la violencia y discriminación. Resumiendo, la desigualdad de género implica que las mujeres y los hombres no gozan de las mismas condiciones y oportunidades en la vida, lo cual incide en su desarrollo personal, profesional y social. Las desigualdades de género constituyen el camino de inicio para la violencia machista, que entendemos puede tener varias causas, entre las cuales podemos señalar:
- Roles y estereotipos de género: Los roles y estereotipos de género pueden contribuir a la violencia de género, ya que perpetúan la idea de que los hombres son superiores a las mujeres.
- Poder y control: La violencia de género es una forma de ejercer poder y control sobre la mujer.
Influencias endógenas: Los problemas de salud mental, como la ira o la baja autoestima, pueden contribuir al desarrollo de la violencia de género.
- Historia de violencia: Las personas que han sido víctimas de violencia en el pasado (dentro de su entorno familiar) pueden ser más propensas a ejercer violencia contra otros.
La influencia de las sustancias adictivas:
El consumo de alcohol y drogas la mayoría de las veces estimula el inicio de violencia hacia la mujer y los crímenes machistas. A continuación, se presentan algunas formas en que el alcohol y las drogas pueden influir en la violencia de género:
Alcohol: El alcohol reduce las inhibiciones y aumenta la agresividad en algunas personas.
- Alteración del juicio: El alcohol puede alterar el juicio y la capacidad de tomar decisiones racionales, lo que puede llevar a comportamientos violentos.
- Aumento de la ira: El alcohol puede aumentar la ira y la agresividad en algunas personas, lo que puede llevar a comportamientos violentos hacia la pareja o hacia las mujeres en general.
Drogas: Las drogas alteran el estado mental y aumentan la agresividad y la paranoia en algunas personas.
El consumo excesivo de alcohol o drogas puede aumentar el riesgo de violencia hacia la mujer y los crímenes machistas.
- Historial de violencia: Las personas con un historial de violencia pueden ser más propensas a cometer actos violentos cuando consumen alcohol o drogas.
- Problemas de salud mental: Las personas con problemas de salud mental, como la depresión o la ansiedad, pueden ser más propensas a cometer actos violentos cuando consumen alcohol o drogas.
La educación y la conciencia sobre los riesgos del consumo de alcohol y drogas pueden ayudar a prevenir la violencia hacia la mujer y los crímenes machistas.
Es importante brindar apoyo y recursos a las víctimas de violencia de género para ayudarlas a recuperarse y reconstruir sus vidas a través de políticas públicas sociales en salud y educación, así como también la habilitación de centros sanitarios públicos de desintoxicación de drogas y consultorios donde poder acceder para la consulta de salud mental en todo el país de forma gratuita y preventiva.
En resumen, la intervención temprana en casos de violencia de género puede ayudar a prevenir la escalada de la violencia y reducir el riesgo de lesiones graves y los feminicidios en contra de las niñas, adolescentes y mujeres.
Es de trascendental importancia también que los agresores asuman la responsabilidad por sus acciones y busquen ayuda para abordar sus problemas de adicción y violencia.
Es prioritario que como sociedad podamos asumir que la violencia contra la mujer es prevenible y, sobre todo, ayudar a la deconstrucción del machismo en los hombres para erradicar las diversas violencias contra las mujeres. Es muy importante que los hombres se cuestionen, señalen, reflexionen y cambien las actitudes violentas que ejercen contra las mujeres. Es una tarea difícil, pero no imposible.