Día de los Derechos Humanos. Celebraciones y reclamos

Día de los Derechos Humanos. Celebraciones y reclamos

El 10 de Diciembre se celebra el Día de los Derechos Humanos en 193 países miembros de las Naciones Unidas. Se estableció ese día, recordando la firma de la Declaración de los Derechos Humanos, en aquella medianoche en el Chateau de Cheillot Paris, Francia, en el año 1948. En ese tiempo, eran 58 países los miembros de la ONU. La declaración marcaba un antes y un después para la humanidad, con compromisos de los países a cumplir con los derechos universales para todos, sin excepción. Por primera vez, se incorporaba a las ciencias jurídicas, el vocablo compuesto: “Derechos Humanos”. La discusión para su aprobación duró varias horas, llegando a ser aprobada sin voto en contra, con 8 abstenciones y 2 ausencias. Paraguay estuvo presente y se convirtió en país signatario de la primera declaración sobre los derechos humanos en rango universal.

Desde este tiempo, han pasado más de setenta años, y Paraguay parece no recordar siempre este compromiso, transitando por la senda sinuosa de las repetidas recomendaciones de las Naciones Unidas y sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos por las denuncias presentadas por los afectados. Las sentencias implican restitución, reparación, rehabilitación, indemnización, los cuales significan inmensos gastos y trabajo para el Estado, y que serían innecesarios si las autoridades cumplieran a cabalidad con sus obligaciones. Es curioso, un Estado que no aprende, gobernantes que no llegan a entender que, si un país desea ganar respetabilidad en el mundo, debe tener habitantes felices, habitantes que no sean víctimas de la negligencia y del abuso del poder. Y es triste contemplar en las esferas internacionales, que otros países se sienten a juzgar al nuestro. Eso le convierte al Paraguay en un Estado vulnerable.

En esta fecha, se suelen presentar actitudes y discursos contradictorios. Las instituciones públicas presentan sus informes y evaluaciones tratando de mostrar el cumplimiento de sus compromisos con los instrumentos internacionales de derechos humanos, mientras que otros grupos, que son muchos, utilizan este simbólico espacio para presentar los reclamos pertinentes. Algunas cosas se hicieron bien, otras no. Paraguay que tiene hoy, 30% de su población en estado de pobreza, expone a las familias a la carencia de todos los componentes de una vida digna. En las últimas semanas se hicieron públicos los repetidos desalojos de comunidades indígenas y campesinas de sus tierras, único refugio para disponer de un techo para vivir.

Y en este momento, la Comisión de Derechos Humanos de la OEA, CIDH notifica a la Cancillería el inicio del examen de la Comisión, sobre “Que paso en Curuguaty” Rubén Villalba y otros, Caso Nº 14.786-Paraguay. Una vez más, el Estado Paraguayo, pasara por los laberintos de las sesiones sucesivas para responder a las preguntas sobre su actuación. Una vez mas empezaran los gastos de viajes de las delegaciones, y una vez mas se pasará por la triste situación de ser juzgado en el seno de este sistema regional. Esta situación, le coloca al Estado paraguayo en situación de vulnerabilidad ante la comunidad internacional. Como signo de este contraste, la Embajada de Francia entregó al Señor Martin Almada, el día 6 de diciembre la condecoración por su lucha constante en la defensa de los Derechos Humanos. Martin Almada, es hoy Oficial de la Legión de Honor de Francia, la más alta distinción que otorga la República Francesa.

Asimismo, coincide esta semana con la celebración del 8 de diciembre Dia de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, nuestra Virgen de Caacupé, centro de encuentro de la fe y la religiosidad paraguaya. Es por ello por lo que la ciudadanía siempre está atenta a los mensajes de la homilía. El Obispo de la casa, la Diócesis de Caacupé, Monseñor Ricardo Valenzuela, se extendió sobre la corrupción que crea la pobreza, la pésima educación y la falta de justicia, repitiendo dos puntos esenciales: corrupción y falta de honestidad. “Sin honestidad no se gana nunca”, advirtió. “Hay que acabar con la epidemia de la impunidad, porque la corrupción también mata”, sentenció ¿Será escuchado?

El discurso de Caacupé se inscribe en el marco de los derechos humanos, su reclamo se orienta a la construcción de una conciencia colectiva de los derechos humanos, y apunta a la búsqueda de una reflexión de las autoridades, con directrices puntuales para todos los poderes del Estado, que están obligados a asumir las responsabilidades concernientes a la razón por la cual se les ha elegido: la seguridad, la libertad, el bienestar con tierra, vivienda y comida para todos. Que a nadie falte nada, “que nadie se quede atrás” como lo indican los Objetivos del Desarrollo Sustentable, ODS. Esa es, en nuestra opinión, la responsabilidad del Estado para un mundo mejor posible.