Opinión

Del Vaticano a Itaipú: señales de un Gobierno desconectado del pueblo

El presidente Santiago Peña. Foto: Gentileza.

La indiferencia hacia la Iglesia, las reuniones con banqueros y la falta de control sobre los fondos de Itaipú exponen la fragilidad institucional y el hartazgo social. Estos episodios marcaron la agenda política del país la semana pasada. Desde mi perspectiva, aquí están los tres eventos que sacudieron el tablero político del país:

1. El desaire del presidente al Vaticano y, por ende, a la Iglesia católica.

El presidente decidió no participar de los funerales del papa Francisco, quien de alguna manera fue el único pontífice que estuvo tan cerca del pueblo paraguayo: fortaleció y empoderó a los jóvenes a "hacer lío", enalteció la figura de la mujer paraguaya, contribuyó a la beatificación de Chiquitunga y acompañó de cerca los lamentos de un país golpeado por la corrupción en diversos sectores. No hay entidad que se salve de este flagelo: los tres poderes del Estado, que presumen de ser independientes, en los hechos no lo son. A juzgar por el desarrollo de este gobierno, parecería que solo existe un poder real —el legislativo—, pues el poder se ha trasladado a su recinto, disminuyendo las áreas de poder de los otros poderes del Estado, como el judicial y el ejecutivo. Este último se ha convertido en un mero apéndice del legislativo.

2. El viaje del presidente a los Estados Unidos.

Mientras se velaba al papa, el presidente emprendió un viaje a EE.UU. con la excusa de siempre: atraer inversiones y visibilizar al país. Se han publicado varias imágenes del presidente en reuniones con "altos" exponentes de la banca internacional; sin embargo, según lo que se aprecia, apenas serían rostros imberbes de personajes como para ser considerados verdaderos representantes del poder financiero internacional. Esto deja más dudas que certezas sobre el objetivo real del viaje.

Además, la prensa ha insinuado que el presidente habría realizado gestiones de lobby para intentar, de alguna manera, la revocación de la sanción impuesta al actual presidente del partido ANR por la OFAC (Oficina de Control de Activos Extranjeros), que también ha sancionado a empresas vinculadas al expresidente. Asimismo, se anunció un encuentro con representantes de JP Morgan, un actor clave en el engranaje financiero mundial.

Lo que no se sabe con certeza es si de estas reuniones hay informes oficiales, si existen protocolos registrados con nombres y apellidos, las agendas tratadas, los objetivos, los proyectos y si estos son realizables en Paraguay. Solo salen escuetos comunicados del gabinete presidencial. Desde mi ignorancia me pregunto: si es un representante del país y va a comprometer al Estado paraguayo, ¿por qué no hay un informe riguroso, técnico y transparente de estas reuniones? ¿O esto se queda en secreto de Estado? ¿Endeudar al país forma parte de este secretismo?

Sería interesante que el gobierno aclare de forma pormenorizada estos viajes y el costo que representan para las arcas del Estado, pues no viaja solo el presidente, sino una comitiva importante que, supongo, no paga de su bolsillo. En fin, esperemos que estos viajes finalmente den resultados positivos para el desarrollo de la nación y no solamente para solucionar cuestiones privadas de esta comitiva oficial.

3. La falta de control y transparencia sobre los fondos de Itaipú.

Es fundamental que esos fondos sean transparentados y que el pueblo sepa exactamente en qué se gasta cada guaraní. En los últimos tiempos, se ha publicado que Itaipú estaría licitando compras sin el debido control de los entes fiscalizadores. Saltó el tema de los pupitres chinos, sobre los que hasta ahora no hay ninguna aclaración final sobre el costo real, aunque ya han celebrado que un 15% de los pupitres, según medios locales, han sido entregados a las instituciones escolares.

En líneas generales, el control transparente de los fondos de Itaipú debe ser una lucha nacional, con el fin de que el pueblo sepa a dónde va el dinero y que no se convierta en un barril sin fondo para los afortunados que controlan tan esencial presupuesto de esa binacional. Si el gobierno colorado quiere captar más adeptos y que crean en su plan de gobierno, primero debe transparentar los recursos del Estado.

Sería saludable que el gobierno empiece a recortar los obscenos salarios de los funcionarios de esta institución. Es inconcebible que un funcionario público gane entre 100 y 150 millones de guaraníes mensualmente, mientras que el trabajador común apenas alcanza el salario mínimo.

Pero bueno, los problemas de gobernanza con transparencia han acompañado al presidente Peña desde el inicio de su mandato. Ojalá que sus nuevos amigos, los rabinos, puedan hacerlo ver la luz, aunque lo dudo mucho, para que el pueblo paraguayo tenga una mejor calidad de vida.

Estos fueron los tres eventos que, bajo mi perspectiva, acapararon la atención de la población, que solo puede morderse los labios y aguantar la rabia, porque salir a la calle es difícil. No hay garantías de que un ciudadano descontento pueda salir ileso si va en contra de los malos manejos de los actuales políticos que gobiernan el país.

Este pueblo, por lo que se lee y se ve en los medios —comerciales o redes sociales— es un pueblo cansado y descontento que al final solo espera que termine este mandato para volver a apostar por otro, a ver si hay alguna mejora.

La resiliencia del Paraguay está en su máximo nivel.

Correo electrónico: mrmwebinasr@gmail.com