Cosa de puercos
Una frase épica quedó arraigada en el subconsciente de muchos durante una época de destape de personas con orientaciones sexuales diversas. Para no pecar de políticamente incorrecto, utilizo este término.
Para rememorar esta anecdótica frase, se trata de personas que solicitaron servicios privados de las protagonistas de la anécdota. Ahí todo bien, sin dramas ni problemas para entender la historia, pero la clave está en los detalles que salieron a la luz por parte de las proveedoras de ciertos servicios. Estas alegaban que los pedidos eran muy denigrantes y atentaban contra su dignidad. Entonces, por falta de elementos retóricos políticamente correctos, se acuñó la frase en la historia paralela moderna paraguaya como "cosa de puercos".
Recientemente, la diputada Rocío Vallejo usó parte, quizás, de esta emblemática frase, "puercos", para referirse al supuesto acuerdo entre el fiscal Cantero y el abogado Pedro Ovelar para imputar al expresidente Mario Abdo Benítez. Esta semana ha saltado y ha removido el avispero, y las avispas rabiosas han salido a picar sobre el tema que se ha viralizado, generando malestar en la ciudadanía. Tanto es así que un grupo de la sociedad civil organizada ha llamado a una manifestación frente a la casa del actual presidente de la ANR.
El supuesto acuerdo del fiscal, revelado por la filtración de supuestos mensajes de WhatsApp que involucrarían al abogado y al fiscal mencionados, es bajo todo punto de vista grave para el Estado de derecho en la nación. Y, por otro lado, aún más grave porque se trata de un fiscal que supuestamente debe defender y representar al pueblo contra hechos antijurídicos reales que atenten contra los intereses de la nación.
El panorama para los ciudadanos comunes está borroso, pues ya no se sabe quién tiene la verdad, pero la verdad de la milanesa está en las calles, en la zozobra en la que vive la población ante los embates de la delincuencia, la inseguridad que atenta contra el desarrollo del país y de los individuos mismos, pues no pueden avanzar hacia el desarrollo de sus libertades innatas.
El abogado Ovelar, en entrevistas con medios de prensa, ha manifestado que los periodistas serían llamados a declarar. Esto asusta en esta novel democracia, pues lo único que se ha rescatado con total seguridad es la libertad de expresión y de prensa. Pero con esta temerosa advertencia del abogado Ovelar, no quedan más dudas de que estamos ante una involución hacia la pérdida de las libertades conquistadas con el advenimiento de la democracia.
Pero lo peligroso, desde mi óptica, es que esta persona funge como fiscal, abogado y juez al mismo tiempo. Hasta qué punto se ha llegado para que cualquier abogado tenga que amenazar con censurar a individuos, y especialmente a los trabajadores de la prensa, que están haciendo su trabajo, que es informar a la ciudadanía de los acontecimientos que afectan el desarrollo de sus vidas en una nación.
Lo simpático que se ha oído y visto por los medios de prensa es que este "valiente" abogado ha respondido con soberbia, refiriéndose a los supuestos chats filtrados: "Los chats son falsos, pero no voy a entregar mi celular para auditar porque yo no soy objeto de prueba. Mi teléfono es sagrado". Vaya descaro, ¿qué pasa con los celulares de los ciudadanos comunes, no son sagrados?, ¿y qué pasa con la protección constitucional para el ejercicio de la prensa? Si el lector entiende un poco de lógica, o si la estudió en la secundaria, la afirmación de este abogado rompe todas las premisas verdaderas o lógicas posibles, y desde luego, esto es "cosa de puercos".
Ante este inusual escenario que se ha generado esta semana, el fiscal general del Estado, desde la recóndita Panamá, envió un mensaje alentador hacia el respeto y protección a la libertad de prensa. Al final, tras en una conferencia de prensa a su regreso, el fiscal general del Estado, como siempre, ha tratado de explicar la situación con términos más académicos que prácticos.
En esta porción de la realidad actual que envuelve a la política criolla, definitivamente es "cosa de puercos", pues la ciudadanía no puede resignarse a perder sus derechos que fueron adquiridos en esta maltrecha democracia ante el proceder obsceno de referentes del actual grupo político oficialista concentrado en un movimiento que ha cooptado prácticamente varios órganos del Estado.
Para terminar de hablar del chiquero en que se ha convertido la política actual, en el Congreso fue elegido como presidente de la Cámara de Senadores el resistido “Bachi” Núñez, quien aún tendría a cuestas deudas millonarias a una cooperativa: ¿ya habrá pagado su cuenta?
En fin, no solamente "algo huele a podrido en Dinamarca", sino que realmente es "cosa de puercos".
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