OpiniónEl desafío de los exámenes

Cómo acompañar a los hijos durante los exámenes: guía para padres

Telma Noelia Sanabria
por Telma Noelia Sanabria 2 Noviembre de 2025
2 Noviembre de 2025
Niño rindiendo.
Niño rindiendo. Foto: Europa Press.

El desafío de los exámenes

Llega la época de exámenes y, junto con ella, el estrés, las noches largas y las emociones a flor de piel. Los estudiantes sienten la presión del rendimiento, y muchas veces los padres también cargan con la ansiedad de querer que todo salga bien.

Sin embargo, acompañar a los hijos en este proceso no solo implica ayudarlos a estudiar, sino también cuidar su mente, su cuerpo y su bienestar emocional.

Preparar la mente: el control de los pensamientos ansiosos

Según la guía práctica de Ana Catalina Vargas ("Cómo manejar la ansiedad frente a los exámenes"), la clave para reducir el miedo al examen está en identificar y cambiar los pensamientos negativos.

 "No voy a poder", "se me va a olvidar todo", "voy a reprobar", "soy incapaz".

Estos pensamientos no solo no ayudan, sino que bloquean la concentración y aumentan la ansiedad.

Cinco pasos prácticos para manejar la ansiedad:

Detectar qué pensamientos generan ansiedad.

Observar cuáles no son útiles ni reales.

Cuestionarlos: ¿estoy exagerando?, ¿tengo pruebas de que es cierto?, ¿me estoy adelantando al futuro?

Reemplazarlos por ideas más lógicas y realistas.

Repetirlos hasta que se vuelvan automáticos.

1- Pensamientos realistas que ayudan

"No puedo adivinar el futuro, solo puedo prepararme lo mejor posible".

"Voy a hacerlo lo mejor que pueda."

"Si fallo, puedo aprender de los errores."

"Ser perfecto es imposible; soy humano y tengo derecho a equivocarme."

 Consejo para padres: Ayuda a tu hijo a reconocer sus pensamientos negativos y reformularlos juntos. En lugar de decir "no te pongas nervioso", podés decir "es normal estar nervioso, eso significa que te importa". Validar sus emociones es el primer paso para calmarlas.

2- Alimentar el cerebro para rendir mejor

El cerebro necesita energía constante para concentrarse y recordar. En época de exámenes, la alimentación puede marcar la diferencia.

Recomendaciones básicas:

Incluir frutas, verduras, cereales integrales, huevos, legumbres y frutos secos.

Priorizar comidas con omega 3 (pescados, chía, nueces), que favorecen la memoria.

Evitar exceso de azúcar, gaseosas o cafeína, ya que alteran el sueño y el ánimo.

No saltarse el desayuno: es la principal fuente de energía para el cerebro.

Tip: Ofrecé snacks saludables durante las horas de estudio: banana, avena, yogurt natural o un puñado de almendras.

3. El poder del descanso

Estudiar toda la noche puede parecer una buena idea, pero en realidad disminuye la concentración y la memoria. El sueño consolida la información aprendida y permite que el cerebro recupere energía.

Claves para un buen descanso:

Procurá que duerma entre 7 y 9 horas.

Evitá pantallas una hora antes de dormir.

Promové rutinas tranquilas: una ducha, una infusión suave o música relajante.

Tip para padres: El descanso es parte del estudio. No se trata de estudiar más, sino de estudiar mejor.

4. El acompañamiento emocional: la calma empieza en casa

Los hijos perciben el clima emocional del hogar. Si los padres están tensos, ellos también lo estarán. Por eso, mantener un ambiente tranquilo, de apoyo y sin críticas es fundamental.

 Claves emocionales para acompañar:

Evitá comparaciones con otros.

Refuerza el esfuerzo más que la nota.

Fomentá pequeños descansos, respiraciones o caminatas.

Recuérdales que el resultado no define su valor personal.

 Ejemplo: En lugar de "tenés que sacar buena nota", probá con "confío en el esfuerzo que hiciste".

5. Técnicas simples para calmar la ansiedad

Antes del examen, podés enseñarles a:

Respirar profundamente (inhalar en 4 tiempos, exhalar en 6).

Visualizarse tranquilos, leyendo las preguntas con claridad.

Estirarse o moverse unos minutos antes de entrar.

Recordar sus pensamientos realistas ("sé más de lo que creo", "voy a dar lo mejor de mí").

Los exámenes son solo una parte del camino educativo, no una medida de valor personal.

Acompañar con empatía, buena alimentación, descanso y palabras alentadoras puede marcar una gran diferencia en el bienestar emocional de los hijos.

Porque más allá de las calificaciones, lo que realmente queda es la confianza en sí mismos y la seguridad de que pueden enfrentar los desafíos con calma y preparación.

Últimas noticias