Congreso Nacional

"Chiruzo", ¿rumbo al premio Nobel?

Es una verdadera lástima que el oficialismo, a pesar de contar con una mayoría absoluta, no logre interpretar las necesidades del pueblo, que semanas atrás salió a las calles a protestar contra el Gobierno de Santiago Peña.
Sesión de la Cámara de Senadores. Foto: Archivo.

Muchos analistas políticos coinciden en la teoría de que este periodo legislativo es el peor de la historia democrática del país. Diversos hechos sustentan esta afirmación, por ejemplo, el caso de los tránsfugas que llegaron al Congreso gracias a sus partidos políticos, como ocurrió con Cruzada Nacional. Para ser más específicos, después de haberse iniciado el periodo parlamentario, "vieron la luz" y pasaron a engrosar el movimiento oficialista de Honor Colorado.

Este fenómeno no se limitó a dicho partido, que, en un principio tuvo un buen arranque y, en cierta medida, se posicionó como la tercera fuerza en importancia dentro del Congreso, sino que también se dio en el Partido Liberal, una agrupación con una rica historia política en el país, cuyos legisladores igualmente se sometieron a los lineamientos del oficialismo.

Es una verdadera pena porque, al inicio, existía cierta oposición, al menos en números, con la intención de equilibrar el poder del oficialismo. No con el mero propósito de truncar proyectos o desacreditar sus verdaderas intenciones, sino para establecer una democracia real en beneficio de la nación, es decir, con proyectos viables para el desarrollo del país.

La aplanadora oficialista se activó con toda su fuerza desde los inicios del periodo legislativo y aún más con los votos alquilados de los tránsfugas, lo que permitió sancionar proyectos que, según el oficialismo, beneficiarían al pueblo. Sin embargo, lamentablemente, de esos proyectos aprobados a tambor batiente, muy pocos han impactado realmente en los sectores más vulnerables. Uno de ellos es el tan discutido programa "Hambre Cero", que desde su inicio ha enfrentado —o sigue enfrentando— serios inconvenientes en su administración.

Es una verdadera lástima que el oficialismo, a pesar de contar con una mayoría absoluta, no logre interpretar las necesidades del pueblo, que semanas atrás salió a las calles a protestar contra el Gobierno de Santiago Peña. Sin haber cumplido aún dos años de mandato, ya enfrenta el descontento de una ciudadanía hastiada del ninguneo por parte de los políticos, quienes solo buscan beneficios propios y, en especial, asegurar su propio bienestar.

Con este breve preámbulo sobre el funcionamiento actual del Congreso de la Nación, hace unos días, una muy mediática legisladora volvió a ser noticia tras la presentación de un proyecto para declarar de interés nacional una obra literaria escrita por una hasta ahora desconocida autora. El libro de cuentos Chiruzo supuestamente ayudaría a los niños de Paraguay a fomentar el hábito de la lectura. Sin embargo, esto nos lleva a preguntarnos: ¿realmente Chiruzo cumple con ese propósito?

No estoy en contra de promover la lectura ni de establecer mecanismos para incentivar el amor por los libros en los niños. Sin embargo, que el Congreso declare de interés nacional una obra con el único fin de favorecer a una persona por ser allegada a la legisladora —según declaraciones de una colega suya— me parece un despropósito aberrante. Lo más triste de esta situación es que existen numerosos escritores jóvenes que se esfuerzan en sus obras y, sobre todo, enfrentan un verdadero vía crucis para financiar y publicar sus libros. Además, están los escritores clásicos, cuyas obras deberían ser leídas y estudiadas en el sistema educativo del país.

En esta época de bofetadas políticas, esta es una más para la ciudadanía. No hace falta tener dos dedos de frente para comprender cómo estos legisladores manipulan a su antojo la noble y delicada función de legislar. Contar con una mayoría parlamentaria no significa legislar en beneficio de los amigos, sino en favor del bien colectivo, es decir, del pueblo en general.

En mis tiempos de escuela, cuando prácticamente no existía la tecnología, solo nos quedaba leer los pocos libros que llegaban a nuestras aulas. Sin embargo, había algo positivo: la vocación inigualable de las maestras de antaño, quienes se las ingeniaban para proporcionarnos los mejores materiales de lectura con el fin de abrirnos la mente. Recuerdo "Pirulí", el cuento de Roa Bastos, entre otros relatos que hacían nuestras vidas un poco más llevaderas al sumergirnos en las historias de célebres escritores nacionales.

Ahora, Chiruzo se impone como texto recomendado en las escuelas del país. Es evidente que esto traerá beneficios directos a la autora, que sería "amiga" de la congresista, en la producción y venta de estos materiales. Claro está, el Ministerio de Educación y Ciencias debería autorizar y regular su uso obligatorio en las aulas. Si eso llegara a ocurrir, solo nos quedaría cerrar el boliche y declarar so'o, pues Chiruzo se impondría, no por su calidad literaria, sino porque es un "lindo perrito y muy chúlina".

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