Afganistán: el fracaso de Biden y el triunfo de China

Afganistán: el fracaso de Biden y el triunfo de China

La precipitada y arbitraria retirada de las tropas americanas de Afganistán ha resultado ser un 'Saigón en esteroide'. Los talibanes no solo tomaron el poder, sino que también se apropiaron de armamentos y logísticas que el ejército americano tuvo que dejar en el terreno por no poder evacuarlos.

El retroceso en materia de DDHH al que se abandona al pueblo afgano es inmensurable. Mucho se habla de la vida condenada que sufren las mujeres bajo el régimen de los extremistas islámicos, aunque las victimas absolutas son los homosexuales. Si ser mujer es malo, ser gay significa la muerte.

¿Cómo se ha llegado a esta situación y por qué el error recae en la administración Biden? Se ha querido justificar de cierta manera que el mismo Trump ya tenía planeado retirar las tropas incluso mucho antes. El problema con eso es que Trump no es Biden.

Trump ha impuesto el respeto que EEUU había perdido. En otras palabras, entre tocarle las orejas a Trump y a Biden existe una gran diferencia y los líderes mundiales lo saben. Por ello, no es cuestión de cronograma, sino de quién plantea el juego. El mismo Biden ha dicho que tenía la opción honrar el tratado hecho por Trump o permanecer un tiempo más. En síntesis, tenía la opción de hacer lo mismo que ha hecho Trump con el acuerdo de Irán que hizo Obama. Sin embargo, Biden escogió incluso adelantarse a lo que él mismo había dicho.

La política en Afganistán siempre ha sido complicada. Durante la administración (Bush) Obama se había apoyado a un sector corrupto de la política afgana, que venía exprimiendo más y más dinero de los contribuyentes americanos. Trump fue el primero en comenzar a cuestionar el esquema de corrupción del gobierno de Afganistán y comenzó a cortarles el inmenso suministro de capital.

El gobierno afgano era un gobierno corrupto que no representaba para nada al pueblo. Electo tras elecciones fraudulentas y conservado gracias al apoyo internacional que recibían. Vivían una vida lasciva llena de lujos y ni bien se puso difícil la cuestión, los primeros en abandonar el país fueron sus líderes políticos, lo cual derribó también la moral de un ejército afgano mal pagado que terminó por esfumarse sin oponer resistencia a los talibanes.

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Afganistán

Para Bush, el objetivo de la guerra contra Afganistán era “destruir al grupo terrorista de Afganistán”. Al final no los eliminaron, solo terminaron empujándolos hacia las cuevas y el desierto montañoso. Según Obama, Afganistán era el mayor desafío para los EEUU. Obama era consciente de que EEUU estaba perdiendo, y no solo en Afganistán. Durante la administración Obama se dio lugar a la talibanización de Pakistán y la pakistanización de Al Queda.

Obama siguió los principales senderos que ya había impuesto Bush. La estabilidad de Afganistán se había convertido en prioridad y eso dejaba al olvido a la ejecución de justicia, lo cual dio lugar a levantar y apoyar un régimen político muy corrupto. Desde un inicio no hubo buena coordinación, incluso con la OTAN. No había coordinación ni armonía entre el sector militar, el civil ni la comunidad internacional. Tampoco hubo voluntad para que exista buena coordinación.

Geopolíticamente existen varios factores que vuelven a Afganistán un territorio estratégico. No solo son los mayores proveedores para la crisis de opioides en el sector farmacéutico (para un mundo Occidental adicto a los analgésicos opioides), sino que también cuentan con recursos minerales que están siendo explotados principalmente por los chinos. También su posicionamiento geográfico se ha vuelto un factor importante para la 'Ruta de la Seda' de China.

Afganistán ha tenido mucha influencia extranjera, no solo de parte de EEUU y la OTAN, sino también de otros países con intereses bastante diferentes. Irán, Pakistán y principalmente China han ejercido más que presiones políticas. Hoy incluso se dice que el idioma de la diplomacia de los talibanes es el chino.

Pero la falla fundamental de la administración Biden ha sido su desconocimiento en materia antropológica y política. EEUU ha invertido millones enviando a investigadores universitarios, de cierta forma imitando lo que ya se había hecho con Japón, solo que los antropólogos de ahora más allá de poder entender a la otra cultura están centrados en promover políticas de género.

En Afganistán existen tres grupos grandes de talibanes. Un grupo de patriotas, otro grupo afín a Al Queda y otro que poco tiene que ver con ideologías, pero más con el negocio de las drogas. Los tres tienen como enemigo a Occidente, pero no había unidad entre ellos hasta que llegó la administración Biden.

En junio, la embajada de EEUU promovió oficialmente la campaña del orgullo gay en Afganistán y en Arabia Saudita. De más está decir que esta campaña resultó ser totalmente contraproducente, ya que mucha gente estaba ya abriéndose a varias ideas progresistas radicales (radicales para ellos, como que las mujeres puedan estudiar y trabajar sin estar bajo autoridad de un hombre). Pero luego de esa campaña, incluso los religiosos que no eran fundamentalistas comenzaron a ver a un Occidente satanizado y pervertidor de sus costumbres.

Se cuestiona también la 'imposición' que hubo de tener numerosas representantes mujeres en el parlamento, el problema era que estas mujeres no tenían realmente una representación popular ni un compromiso con la clase política, lo cual contribuyó aun más tanto a la corrupción como también a la falta de democracia y responsabilidad de los políticos con el pueblo. En cuestión de horas el gobierno afgano cayó.

Afganistán, otro Saigón

Todo lo que Biden había dicho que no ocurriría, ocurrió. En EEUU incluso los miembros de la prensa que lo apoyaron terminaron cuestionando a su administración. El Reino Unido fue incluso un poco más allá repudiándolo.

Así como en Vietnam, el factor moral y psicológico fue el que determinó el fin de la Guerra. Decía Sun Tzu en su 'Arte de la Guerra' que “las leyes morales hacen que la gente armonice con sus líderes, de tal manera ha seguirlos con sus propias vidas, más allá de los peligros”.

En Vietnam, los americanos sufrieron un ataque indignante que los llevó a tomar una de las mayores represalias que terminó con una masacre. En este caso, ha sido la moral del pueblo americano que, al ver las atrocidades en el televisor de sus hogares, por una cuestión moral dejó de apoyar a sus líderes.

En Afganistán ocurrió algo similar, pero al revés. Al verse un grupo afgano afectado en su moral, se unieron salvando sus diferencias.

La administración Biden falló no solo en su interpretación cultural, sino también en demostrar firmeza para infundir un cierto temor y respeto, como lo había hecho Trump eliminando al Gral. Soleimani. Los talibanes aún no tomaron todo Afganistán. Un 15 % de la población que siempre ha sido enemiga de los talibanes corre el peligro de un verdadero genocidio.

La gran pregunta ahora es el efecto que 20 años de capitalismo y libertades han tenido en la población. ¿Se puede realmente volver atrás sin luchar? La respuesta quizás esté en la brutalidad represiva de los talibanes que no descansarán hasta imponer un régimen de terror que desaliente cualquier amenaza para ellos.

En EEUU la lección ha quedado manifiesta de forma tajantemente empírica, aunque todavía muchos se encuentren en estado de negación. En las últimas elecciones muchos han votado contra Trump por odio, sin importarles que el otro candidato tenga o no propuestas o capacidad. El costo del error se medirá en el infierno al que millones serán sometidos y la muerte de tantos otros inocentes. El gran ganador de esta jugada de Biden es China y el terrorismo fundamentalista.