Es un ave muy inquieta que utiliza los estratos altos en los bosques húmedos del Bosque Atlántico, ecorregión de Sudamérica, en particular el sudeste de Brasil, noreste de Argentina y este del Paraguay. Si bien es una especie de bosques húmedos, pero también puede adaptarse a huertos y parques. Le gusta formar bandadas mixtas con otras aves similares. Esta saíra presenta colores muy vistosos y de un brillo metálico, realmente un llamativo plumaje con una mezcla de turquesa, verde, amarillo y naranja, lo que lo convierte en una delicia visual. La parte superior y la cabeza son celeste verdosas, el lomo de color naranja y las cubiertas de azul violáceo, con un manto negro y espalda amarillo-verdosa, tiene un babero negro, el pecho celeste y el vientre verde. La hembra presenta una coloración un poco más opaca. Se alimenta de frutas y de insectos, por lo que cumple un claro rol en los ecosistemas como dispersor de semillas y como controlador de plagas.

El origen de su nombre tiene que ver con el idioma guaraní, ya que tangará es de origen tupí-guaraní y así se llaman a los bailarines, aves de colorido brillante; mientras que el epíteto seledon tiene su origen en el idioma francés, de céladon, verde claro. En cuanto a los aspectos de conservación, esta tangara depende en gran medida de la salud e integridad del Bosque Atlántico o Mata Atlántica, un bioma que se ha enfrentado a una deforestación significativa. Los esfuerzos de conservación en Paraguay deben centrarse en la protección y restauración de estas áreas boscosas, y asegurar que la presencia se encuentra en estas áreas y con poblaciones saludables. Urgen que la comunidad en general sea consciente, por lo que educar a las comunidades locales sobre la importancia ecológica de esta especie puede ayudar a reducir la destrucción del hábitat y promover prácticas sostenibles. La academia debería jugar un rol destacado con un foco en esta especie a través del conocimiento de sus poblaciones. Las encuestas y estudios regulares son esenciales para rastrear las tendencias poblacionales y abordar las amenazas potenciales. Paraguay tiene un enorme potencial para al ecoturismo, y dentro de estos, la promoción de la observación de aves y el ecoturismo puede proporcionar incentivos económicos para la conservación y, al mismo tiempo, crear conciencia sobre la especie.

Me gustaría hacer referencia a los hábitos urbanos de esta especie en algunas áreas de su rango de distribución con aparición en parques y jardines, por ejemplo la ciudad de Río de Janeiro, que está ubicada en el bioma de la Mata Atlántica, tiene un famoso barrio conocido como Leblón, ubicado en el sur de la ciudad, y es un barrio muy boscoso y con presencia de muchas aves, entre ellas tres especies de tangaraes, una de ella nuestra protagonista, Tangara seledon, y suelen frecuentar los comederos de los balcones. Se llevó a cabo un estudio durante un año, en el cual se ofrecía fruta como alimento para las aves y estas visitaban el balcón de un apartamento, en particular, que ofrecía no solo fruta, sino agua para que bebieran y se bañaran en forma continua. Como resultado de esta acción, se observaron los nichos ecológicos y el aumento de la población del tangará arcoíris.

A pesar de estar catalogada como "Preocupación Menor" en la Lista Roja de la UICN, lo que indica que no habría mayor problema con las poblaciones de esta especie, la pérdida de hábitat sigue siendo un problema apremiante para la saíra arcoíris, ya que solo se la encuentra en el bosque atlántico y este sigue sufriendo un alto grado de degradación en los pocos remanentes existentes en los tres países. Los esfuerzos de conservación en Paraguay y en toda su área de distribución, con esfuerzos trinacionales, son vitales para garantizar su supervivencia a largo plazo. Esta es una acción que puede beneficiar a varias especies que solo habitan esta ecorregión o bioma, tan amenazado.

Gracias a Carlos Ortega, Luis Doldán y José Maria Paredes por compartir sus increíbles fotos.