Un año en cuarentena: encierro, nueva vida y crisis política

Un año en cuarentena: encierro, nueva vida y crisis política

El 10 de marzo de 2020 tras confirmarse los primeros casos de coronavirus en el país, el gobierno rápidamente suspendió las clases escolares, restringió eventos públicos y privados, y declaró un toque de queda nocturno. La medida regiría por 15 días y de eso hoy se cumplen 365 días.

Esas restricciones se impusieron un día antes de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) decretara la pandemia. Pocos días después, Paraguay impuso una de las cuarentenas más estrictas de la región, que fue mirada con asombro por todo el mundo.

Empezaron las restricciones que se iban cumpliendo como el de permanecer en casa y solo salir para compras básicas o en caso de emergencia.

La reacción del Ejecutivo fue tan rápida y contundente que el 15 de junio, cuando reabrieron varios sectores de la economía, Paraguay tenía una tasa de 2 muertos por millón de habitantes, la más baja de Sudamérica.

Con sus fronteras cerradas, ya que se encontraba en el "epicentro de la pandemia", ya que uno de sus vecinos fronterizos, Brasil, contaba entonces más de 200 muertos por cada millón de habitantes.

El gobierno tomó medidas muy fuertes porque sabía que el sistema sanitario era muy deficiente y colapsaría, la idea en ese entonces era reforzar el sistema de salud y prepararse para la ola de contagios.

Un año después el panorama no muestra mejoras, pues los hospitales están saturados, no hay medicamentos y tampoco han llegado las vacunas.

De ser en espejo para otros países en cuanto a medidas contra la pandemia se refiere, Paraguay no pudo dotar a su sistema de Salud de todo lo que necesitaba y en las últimas semanas los casos han ido en aumento, superando los 171.000 infectados y 3.360 muertes hasta ayer.

Tras denuncias de familiares por la falta de medicamentos para sus enfermos Covid-19 y que debían financiar alrededor de 3 millones de guaraníes por día, la ciudadanía harta se lanzó a las calles desde hace 5 días para exigir su renuncia al presidente Mario Abdo Benítez y todo su gabinete.

Con apenas 24.000 vacunas (20.000 de ellas una donación de Chile), el país se encuentra en el último lugar en cuanto a la provisión de dosis para paliar la crisis sanitaria, que auguran seguirá empeorando pues ya se declaró incluso alerta roja sanitaria.