Sonidos de la naturaleza, los paisajes sonoros

24 Abril de 2022
24 Abril de 2022
Sonidos de la naturaleza, los paisajes sonoros
Sonidos de la naturaleza, los paisajes sonoros

Alguna vez estando en la naturaleza, ¿cerraste lo ojos y te dedicaste a oír los sonidos que ella emite? Seguramente estando en la naturaleza oímos sonidos o ruidos pero que no prestamos atención, es decir cuando ese “oír” se hace consciente, entonces escuchamos. Oímos porque tenemos la capacidad física de hacerlo, es un acto fisiológico, mientras que escuchar está más relacionado con la voluntad y lo psicológico. Mientras que oír es una capacidad, escuchar es una habilidad. Y luego de muchos años de trayectoria en la naturaleza y por la naturaleza, conocí a alguien que me enseñó mucho sobre oír y escuchar, sobre estar atento a lo que ocurre en nuestro rededor, pero utilizando uno de nuestros sentidos, la audición. Este alguien es una persona que ha podido desarrollar esa habilidad, mucho más que todos nosotros que utilizamos la vista, pero poco el oído.

Él me enseñó que en la naturaleza no hay silencios, que existen diferentes matices de los paisajes sonoros, y obviamente, a captar la información que proviene de los cantos de las aves y de los anfibios, por ejemplo, en particular en ese comportamiento que hacen “cantando” o vocalizando para llamar a las hembras en invitación a perpetuar la especie. Pero existen muchos otros sonidos en la naturaleza, además de los cantos, y definimos como sonidos naturales a aquellos que se producen en la naturaleza sin intervención del ser humano. Esta persona también me enseñó que, aunque yo no lo percibiera, en muchas grabaciones que parecen ser naturaleza hay otros sonidos que no son naturales, como motores de vehículos o motosierras que una persona como él puede escuchar.

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Hoy en día, los sonidos de la naturaleza se utilizan para diferentes tratamientos y hasta podemos disponer de ellos, con fines de relajación y acciones terapéuticas. Los sonidos de la naturaleza reconfortan y tranquilizan. Sin embargo, es cada vez más difícil captar esos sonidos de los ecosistemas naturales, pero es cierto que estos ecosistemas naturales generan sonidos únicos. Cada sonido varía en función del tipo de ecosistema y de la biodiversidad que habita en él.

Las fases lunares, estaciones del año y otros factores también influyen en los sonidos de la naturaleza. También existen ecosistemas muy silenciosos, el sonido que se capta en estos ecosistemas se puede estudiar a lo largo del año y entender cómo ese conjunto de información que viene de la naturaleza varía; cuando ese cúmulo de información comienza a degradarse, la complejidad de los sonidos también se simplifica y se reduce hasta que hemos llegado a hablar de bosques silenciosos, aquellos bosques que no tienen más vida que la de los árboles que lo conforman.Y estos sonidos se estudian, primero se captan y se limpian para poder seleccionar los sonidos que nos interesan. Las ondas sonoras poéticas que nos ofrecen los hábitats (un río torrentoso, un trueno a lo lejos, un árbol que se deshoja, entre otros) y sus elementos (las aves, las ranas, los grillos, e inclusive los tacuarales o takuaty cuando hay viento), así como las frecuencias producidas por algunos animales como los murciélagos que emiten sonidos tan característicos, nos demuestran cómo realmente la naturaleza inventó la música, mucho antes de que el hombre comprendiera los misterios de su composición.

Y por suerte tenemos personas habilidosas para escuchar, como “Canto a mi selva” de Herminio Giménez, que en una sinfonía pudo captar todos los sonidos de la naturaleza, o mi querido “instructor”, Juan Pablo Culasso, que pudo captar sonidos del amanecer o la lluvia en el pantanal, del bosque sufriendo en San Rafael, el Tekoha Guasu, y hasta cuando se rompen los hielos en la Antártida. El sonido que fluye por algún elemento que lo emite no es igual en un bosque denso que en un matorral, no es igual en épocas de sequía que en épocas de humedad. También hoy sabemos que nuestra contaminación sonora está afectando los ambientes naturales, nuestra polución acústica está afectando a la naturaleza y en algunos casos con niveles extremadamente altos si los comparamos con los niveles naturales. Los paisajes sonoros son consecuencia del comportamiento de los elementos que componen la naturaleza, no solo del comportamiento animal.Estos paisajes tienen una sucesión de sonidos o voces que se desarrollan en un escenario particular que además tiene un entorno que lo caracteriza, porque no es lo mismo un paisaje sonoro en un bosque que en un lago, cada uno tiene sus matices acústicos. Los paisajes sonoros son obras naturales sin artista, el único artista es la naturaleza, que existe desde el origen de los tiempos, sin ninguna intención aparente, ya que toda esa sinfonía (como enseñó Herminio Giménez) es el resultado de la suma de innumerables y destacados solistas que gritan, cantan, pelean, reclaman, silban y se comunican entre ellos con mensajes muy concretos pero dirigidos exclusivamente a sí mismos, y sin ninguna intención de agradarles a terceros. Ese universo sonoro puede ser tan amplio y variado como la naturaleza que lo produce.

*Se agradece a Juan Pablo Culasso por las enseñanzas, por el tiempo compartido y por ayudarme a “ver” más allá de lo que la vista me permite.

*Audio: Ratona pecho ocre o kuirurusu (Cantorchilus guarayanus) grabado por Juan Pablo Culasso en la Reserva Tres Gigantes.

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