Sobre tucanes y loros, y las adaptaciones y convergencias en diferentes ambientes

Alberto Yanosky
por Alberto Yanosky 2 Febrero de 2025
2 Febrero de 2025
Sobre tucanes y loros, y las adaptaciones y convergencias en diferentes ambientes
Sobre tucanes y loros, y las adaptaciones y convergencias en diferentes ambientes

En la reciente visita a Costa Rica que hicimos con dos jóvenes investigadoras, Tatiana y Rebeca tuvimos la oportunidad de visitar lugares fascinantes y en particular bosques y sabanas arbustivas, en algunos lugares modificados por la ganadería y otras actividades llevadas a cabo por el ser humano, y en realidad nos sentíamos muy cómodos, ya que los ambientes eran muy similares a los que tenemos en Paraguay, en particular en la región oriental. Y como investigadores, no pudimos dejar de pensar en las adaptaciones y las convergencias de ciertas especies, ya que la mayoría de la fauna que veíamos eran especies nuevas o que no tenemos en Paraguay, pero sus formas, comportamientos, colores son muy similares a nuestras especies. Y quisiera ilustrar este tema basándome en dos grupos de aves, por un lado, los tucanes, y, por otro lado, los loros y guacamayos. Ambos grupos de aves existen en Paraguay y son abundantes, pero estos no están en Costa Rica; y, por otro lado, los que están en Costa Rica no están en Paraguay. Pero evidentemente estas especies diferentes, pero “símiles” ecológicos tienen el mismo rol en el ambiente. Es que evolucionaron para cumplir con una función en la naturaleza.

Las aves han experimentado notables adaptaciones a los entornos físicos y ecológicos en los que habitan, ofreciendo una visión de formas de vida más allá de nuestra comprensión humana. Como determinante crucial, las presiones ambientales han estado imponiendo fuertes fuerzas selectivas sobre las aves. Estos diversos ajustes no solo han facilitado su supervivencia y reproducción en condiciones de vida predeterminadas, sino que también han diversificado sus formas de vida y han contribuido a su éxito evolutivo. Los tucanes y los loros y guacamayos suelen estar en el mismo entorno con diversas características morfológicas y de historias de vida. Por lo tanto, la importancia de estas características aún no ha sido analizadas a la luz de la historia diferencial de estas aves. El pico de los loros y guacamayos se utiliza como un órgano muy específico, y las aves se caracterizan por el desarrollo de una gran carúncula en la parte inferior del pico, que es muy importante como rasgo dimórfico sexual en la familia. Ambos tipos también se representan por la presencia de un mecanismo de adaptación para que el ave mantenga el pico abierto durante la alimentación mediante un sistema similar, y en el caso de las aves, si la presa resiste, la fuerza de la mordida se multiplica.

Tucán pico verde. Foto: Alberto Yanosky.
Tucán pico verde. Foto: Alberto Yanosky.

¿Cada especie se adapta a su propio nicho sin necesidad de comparar estrategias ecológicas y adaptaciones morfológicas para cumplirlas? En absoluto, y el mundo no está idealmente equilibrado de esa manera. Los estudios comparativos en tucanes, loros y guacamayos se basan principalmente en los caracteres relacionados con el pico y la alimentación, un componente importante de estudios en ecología funcional.

Debido a las diferencias en los ecosistemas en los que habitan tucanes, loros y guacamayos, las respectivas especies dentro de cada grupo han desarrollado rasgos físicos para prosperar en estas variadas ecologías. El tamaño y la forma del pico están influenciados por la dieta, al igual que el tamaño de la lengua, el sistema digestivo y el comportamiento, los dos primeros de los cuales están íntimamente ligados al comportamiento de búsqueda de alimento, incluidas las preferencias de las plantas y las adaptaciones relacionadas. Las coloraciones del plumaje son indicativas de señalización visual, ya sea en forma de coloración de advertencia o interacciones sociales. Gran parte de la anatomía muestra similitud mucho mayor entre tucanes, loros y guacamayos que disimilitud.

Las adaptaciones conductuales son cruciales para ayudar a estas aves a sobrevivir en la naturaleza. A menudo utilizan estructuras sociales en sus estrategias de supervivencia y, a pesar de su multitud de hábitats y dietas, hay similitudes notables en su comportamiento. A diferencia de los tucanes, los loros y los guacamayos prosperan con variaciones de alimentos que vienen con la estacionalidad y la disponibilidad de alimentos. También exhiben comportamientos sociales complejos, como la resolución de problemas y el cuidado de los padres, y han demostrado habilidades metacognitivas flexibles, permanencia de objetos y conceptos numéricos iguales a los de los chimpancés. En este sistema social, el retraso reproductivo anual obliga a los juveniles a permanecer con sus padres y no aparearse, lo que lleva a un sistema de apareamiento bilateral debido a la evitación incestuosa. Tanto los loros juveniles como los adultos son muy populares en el comercio ilegal de mascotas y se capturan para comer y hacer deporte, así como para la exhibición y el comercio de animales de compañía. Los guacamayos a menudo son depredados debido a su característico plumaje brillante y colorido, lo que aumenta la demanda de partes de animales del comercio ilegal. La aptitud individual se correlaciona con la capacidad de comunicarse de manera efectiva y manipular las relaciones sociales, incluida la formación de coaliciones, la señal de lealtad y sumisión. En el ámbito social, los loros no son una excepción.

Loro verde. Foto: Tatiana Galluppi.
Loro verde. Foto: Tatiana Galluppi.

Tanto los tucanes como los loros tienen un rango de hábitat extraordinariamente diversificado, que se encuentra en diversos ambientes en la mayor parte del mundo, incluidas las selvas tropicales, las sabanas y las regiones montañosas. Su distribución geográfica también se ve afectada por la latitud y la altitud, aunque las consecuencias evolutivas son poco conocidas. Tanto la pérdida de hábitat como la fragmentación son fuertes fuerzas selectivas que dan forma a la ecología y el comportamiento de las especies silvestres. Como todas las especies están adaptadas a un entorno específico, es bien sabido que algunas especies son más sensibles a diferentes cambios ambientales, como la pérdida de hábitat, la fragmentación o verse más gravemente afectadas por los cambios climáticos que otras. Tucanes, loros y guacamayas ocupan nichos ecológicos similares, ya que tienen hábitos frugívoros y granívoros, se reproducen estacionalmente y se reproducen en ambientes cerrados, como cavidades y ramas de árboles, con huevos y pichones bajo cuidado parental.

La evolución convergente es un fenómeno común en el que especies completamente no relacionadas de diferentes regiones desarrollan adaptaciones sorprendentemente similares en respuesta a presiones ambientales similares. Tales analogías pueden ser bastante complejas, ya que pueden involucrar rasgos morfológicos y de comportamiento, por ejemplo, tanto el tamaño corporal como la dinámica social, así como diversos aspectos de la reproducción. Si bien los tucanes y los loros y guacamayos de Paraguay y Costa Rica obviamente están emparentados con algún ancestro común, la evolución de estas especies diferentes en países que están muy alejados entre sí, nos muestra cómo es que “convergen” para adaptarse a las condiciones del ambiente, y esas condiciones del ambiente son las mismas que sentimos al caminar por estos bosques y sabanas.

Gracias a la Dra. Lilliana Piedra Castro por la oportunidad de recorrer estos ambientes y aprender de ella y de su equipo, y gracias a Rebeca Irala y Tatiana Galluppi por el acompañamiento, entusiasmo y las excelentes fotos.

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