Sin dientes, pero no de viejo
Hay un grupo de mamíferos placentarios, es decir, animales que tienen pelo y se alimentan de leche materna y que, además, están ligados a su madre a través de una placenta; es decir, como nosotros. Pero dentro de ese gran grupo, hay un grupo al que se lo conoce como xenartros (en alusión a la palabra griega que indica “articulaciones insólitas o raras” por unas articulaciones a nivel lumbar en la columna que son únicas entre los mamíferos), o también desdentados (sin dientes), y todos ellos son exclusivamente americanos. En este grupo tenemos a los tatúes o armadillos, los perezosos, y también a los osos hormigueros. Quizás nosotros podemos estar acostumbrados a estos animales, pero para muchos que no habitan nuestras regiones, estos animales son realmente raros. Quisiera referirme en esta ocasión a los osos hormigueros que se ubican en la familia de los mirmecogáfidos, es decir que comen hormigas. Tenemos dos de ellos en nuestra región, y se caracterizan por no tener dientes, tener un “hocico largo y tubular” y una larga lengua que la usan para atrapar no solo hormigas sino también termitas. La lengua es bien rara, y decimos que es vermiforme (tiene forma de verme, de gusano). Esa lengua es pegajosa y tiene una poderosa musculatura, lo que sirve para que puedan alimentarse eficientemente.
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Estos dos osos hormigueros habitan desde México hasta el sur del continente sudamericano. Ambas especies tienen un cuerpo robusto y relativamente alargado, un tanto “achatado” en los costados y un denso y fuerte pelaje. En ambas especies, la cola es larga y juega un rol importantísimo al darle estabilidad al animal. Las dos especies tienen patas muy bien desarrolladas, son plantígrados (tienen “pie plano”) y unas fuertes garras. Y en la punta de ese hocico tienen una boca pequeña. Ambas especies tienen pabellones auditivos pequeños y redondeados, parecen no oír muy bien. Y los ojos son pequeños y parece que tampoco juegan un rol muy importante. Sin embargo, las evidencias hablan de una excelente capacidad olfativa.
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Habitan en forma solitaria, normalmente los bosques, aunque también se los ve en áreas abiertas de parques y pastizales. Rara vez se los ve en pareja, aunque es más común ver a las madres con su cría a cuestas. Cuando se los ve caminar o andar rápidamente, hasta a veces un suave trote, se apoyan principalmente en sus brazos (miembros delanteros) que son también muy musculosos y se dan mucho apoyo en sus manos, las que tienen grandes almohadillas para amortiguar los golpes y estas están instrumentadas con fuertes garras dirigidas hacia adentro del cuerpo. Frente a amenazas, como nuestra presencia, se “sientan” dándose apoyo con sus miembros traseros y su cola, y esperan al agresor con sus brazos abiertos. Esta actitud, que, desde nuestra perspectiva, sería un gran recibimiento, puede significar un duro golpe ya que este abrazo puede ser desgarrador por la fuerza de los brazos y por lo filoso de sus garras, que realmente desgarran. Esos brazos y esas garras, además de ser una excelente defensa contra agresiones y posibles depredadores, les sirven para abrir termiteros u hormigueros y que de esa manera tienen acceso directo a su fuente de alimento.Estas dos especies son bien diferentes a pesar de tener esas características en común. Por un lado, tenemos al osito melero, tamandúa o kaguare (Tamandua tetradactyla), amarillento y negro, arborícola y con una cola prensil, como su nombre lo indica le gusta la miel y por ende también las abejas, evita las hormigas que tienen fuertes químicos defensivos (como las hormigas cortadoras de hojas). La otra especie, de mucho mayor tamaño es el oso hormiguero grande, bandeirante u oso bandera, o yurumí (jurumi) (Myrmecophaga tridactyla), con unos brazos y una cola muy potentes, y que hacen frente a grandes felinos como el yaguareté y el puma. He tenido oportunidad de ver cómo se defienden frente a los perros que quieren agredirlos, y no voy a comentar lo visto, cuando el perro se acercó demasiado y logró ser “abrazado” por un yurumí.Ambas especies tienen problemas de conservación por ser muy afectados por las carreteras, es común verlos atropellados, como así también verse afectados por los incendios. Obviamente, la destrucción del hábitat y la cacería son elementos que impactan en las poblaciones silvestres de estas maravillosas criaturas que han evolucionado para ocupar una función muy particular en el ecosistema. Desde el punto de las categorías de conservación, el oso hormiguero gigante está más amenazado (vulnerable) que el tamandua (preocupación menor). Imaginen que cada oso hormiguero consume no menos de 30.000 hormigas por día, si bien las hormigas cumplen un increíble rol en el ecosistema, cada vez que desparece un oso hormiguero, estamos afectando ese equilibrio natural. Un oso hormiguero menos, 30.000 hormigas más.
Agradezco el apoyo de Nicolás Cantero y de Lidia Pérez de Molas.