Sánchez Gauto: “Nunca es saludable que un religioso se meta en la arena política”

13 Noviembre de 2022
13 Noviembre de 2022
Sánchez Gauto: “Nunca es saludable que un religioso se meta en la arena política”
Sánchez Gauto: “Nunca es saludable que un religioso se meta en la arena política”

El país está atravesando por una hecatombe en todos los órdenes, la sociedad está angustiada por la seguidilla de hechos delictuosos que la dejan en vilo y la paraliza. Generalmente, cuando las situaciones ya no se pueden resolver, las personas creyentes acuden a sus consejeros espirituales, con el fin de buscar bálsamos que alivianen sus mochilas. Esta sería la situación actual de nuestro país, ante la crisis económica, la falta de oportunidades para el desarrollo y de respuestas directas de sus gobernantes que desoyen el tendal de denuncias diarias.

En este contexto, El Nacional se ha comunicado con Eduardo Sánchez Gauto, abogado, teólogo, docente en instituciones evangélicas y miembro de la Fraternidad Teológica Latinoamericana y la Sociedad Paraguaya de Filosofía para conocer sus impresiones sobre el momento delicado que se vive actualmente.

El interés filosófico de Sánchez Gauto se centra en la teología y la metafísica, mientras que en teología sus intereses radican en los prolegómenos y la teología propia.

En Paraguay existe una cantidad importante de religiones, a pesar de ser considerado un pueblo católico, ¿cómo ve Ud. el avance de otras religiones fuera del catolicismo en el país?

-Es un placer poder intercambiar puntos de vista por este medio y te agradezco esta oportunidad.

Somos un país profundamente católico; según algunas mediciones somos el país más católico de América. Pero el avance del protestantismo, así como el de nuevos movimientos religiosos y religiones no cristianas es innegable.

Pienso que en parte esto es efecto de la globalización; el acortamiento de distancias y la dinamización de comunicaciones facilita el intercambio de ideas y creencias. Hoy la persona también consume creencias, y las compara como productos en un supermercado, eligiendo la que mejor le parece. Es un nuevo escenario que cuestiona el papel dominante del catolicismo y nos plantea el desafío de cómo ser fieles a Cristo en medio de la pluralidad de voces religiosas de hoy.

Hace poco, el 31 de octubre, se ha conmemorado el día de la Reforma protestante, ¿qué impacto tiene esta celebración en el país?

-La Reforma protestante es un giro fundamental en la historia de Occidente que rescata la esencia del cristianismo. En este sentido considero que el legado purificador de la Reforma tiene mucho que aportar a un Paraguay que todavía vive en gran medida bajo el yugo de la superstición y de los excesos de la religiosidad popular, aspectos que la Reforma protestante encaró de frente.

También en lo social y lo político, considero que el aporte de la Reforma en la implantación del Estado de Derecho, la igualdad social, la alfabetización y la lucha contra la corrupción necesitan ser rescatados en un país tan agobiado por estos problemas. Poca gente se da cuenta que el contexto sociopolítico en el cual surgió la Reforma del siglo XVI tiene muchos puntos de contacto con la situación paraguaya; y por tal motivo, celebrar la Reforma siempre tendrá un impacto saludable en Paraguay.

En estos tiempos políticos difíciles que vive el país, ¿es saludable que un religioso se meta en la arena política?

-Nunca es saludable que un religioso se meta en la arena política. El Señor Jesucristo enseñó: «Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios» (Evangelio de San Marcos, 12:17). Además, el artículo 235 de la Constitución Nacional inhabilita a los ministros de cualquier religión o culto para candidatarse a la Presidencia de la República. No es bueno que quien esté en las cosas de Dios abandone su llamado para meterse en los negocios del César.

En 2008 tuvimos la nefasta experiencia de la candidatura de un sacerdote católico, exobispo, quien se candidató en abierta violación de sus votos como religioso. Sus pretextos eran risibles dado que, para el catolicismo, el orden sagrado es un sacramento que imprime carácter y solamente podía desligarse de su carácter de ministro de culto católico con dispensa de la autoridad eclesiástica, o renunciando al catolicismo. Pero prefirió atropellar todo, pisotear la Constitución y su propia fe, y presentarse; porque justamente aprovechó su condición de autoridad espiritual, de karai obispo, para ser electo. Su actitud displicente y despreciativa hacia el ordenamiento jurídico paraguayo y su propio derecho canónico tuvieron un efecto sumamente perjudicial para el respeto a la legalidad en nuestro país. Si tu propio Presidente pisotea tan abiertamente las normas, ¿por qué uno debería respetarlas?

Hoy tenemos a un colega teólogo a quien conozco personalmente como precandidato, pero tuvo la delicadeza de abandonar el ministerio cristiano con bastante antelación a su entrada al ruedo político. No me gusta mucho, pero al menos ha mostrado respeto a las normas, y entró a la arena electoral en su momento como ciudadano y no como religioso. Le deseo lo mejor.

¿Cómo Ud. puede medir la temperatura de la fe de los paraguayos?

-Es difícil esa medición. Por un lado, podemos ver las fuertes manifestaciones de religiosidad popular católica y evangélica. Esto nos indica que el paraguayo en general toma muy en serio su visión religiosa; para él, ser plenamente parte de su fe es parte de su identidad. Por ejemplo, en cualquier nuevo asentamiento poblacional, una de las comisiones vecinales más fuertes, poderosas y representativas es la comisión «pro-templo».

Pero a su vez, vivimos a la sombra de la dicotomía entre lo sagrado y lo profano propia de la Europa pre-reformada del siglo XVI. De lunes a sábado ocurre cualquier cosa y las enseñanzas de Cristo para la vida y la sociedad son claramente ignoradas, mientras que, en los domingos, como dice la música de cierto rockero rosarino, «Cristo sigue allí en la cruz». Somos cristianos, pero tenemos un altísimo índice de nacimientos fuera del matrimonio, de padres irresponsables y ausentes. La corrupción es desenfrenada y descarada. La violencia está presente en todas las relaciones, desde el entorno familiar hasta encuentros ocasionales en la calle.

Eso sí; se cumple los domingos, y eso nos da licencia para pecar sin control el resto de la semana. Pero el Señor nos dice: «Misericordia quiero, y no sacrificio» (Oseas 6:6; Mateo 9:13). No le importa tanto que leas la Biblia o asistas a Misa en público, sino que vivas como cristiano. Si es por cómo cumplimos estas enseñanzas, estamos viviendo en el paganismo más crudo.

Por tanto, diría que pese a las poéticas declaraciones de medios cada 8 de diciembre sobre «la fe de los paraguayos», la verdadera temperatura espiritual de la fe de los paraguayos es similar a la de un frío polar.

En Europa, varias iglesias están vacías, no hay fieles que puedan llenarlas, en cambio, en Paraguay, las carpas se llenan, ¿a qué se debería este fenómeno?

-Europa viene enfrentando un proceso de desaparición de la influencia cristiana en la esfera pública. A ese fenómeno se le llama «secularización». Es producto de un proceso gradual cuyo inicio visible es el ordenamiento establecido por la Paz de Westfalia de 1648, que finalizó la cruenta y traumática Guerra de los Treinta Años. Esta guerra usó la religión como pretexto para las hostilidades, y desde ese momento surge la idea rectora de que es mejor que lo religioso quede relegado a la esfera privada. El retroceso del cristianismo en la plaza pública ha sido incesante desde ese momento. A ello debe agregarse el sufrimiento causado por los horrores de las guerras mundiales, y especialmente la última, lo cual cuestiona directamente la bondad de Dios. Como consecuencia, muchos europeos han abandonado la fe, desencantados y desilusionados con un cristianismo que no ha impedido los peores horrores que conoció la humanidad.

Esto no ocurrió nunca en Paraguay, gracias a Dios. Aquí las guerras se dieron por la simple codicia o anhelo de poder, y en la mayoría de los casos la fe ejerció una influencia moderadora. Cabe destacar que lo mismo se da en una sociedad supuestamente del Primer Mundo como son los Estados Unidos de Norteamérica, país con un fuerte componente religioso en la vida pública. El punto es que allí no se tuvo que sufrir una guerra como la de los Treinta Años, ni fue campo de batalla de una guerra mundial.

Ahora bien, volviendo a nuestro país, y como señalan muchos estudiosos de la teología de la liberación y otros eruditos bíblicos (como Walter Brueggemann, por ejemplo), para muchas comunidades oprimidas y pobres la religión es un refugio y un consuelo. Nuestro historial de pobreza y sufrimiento multisecular hace que la fe ocupe ese lugar preponderante en la conciencia social paraguaya. Tu fe es lo que está contigo cuando todo lo demás se hace pedazos. Es lo que hace soportable el dolor y la tragedia que muchos deben vivir a diario.

Por tal motivo no es posible hablar de una gran secularización en Paraguay, pese a que ciertas élites pretenden impulsarla. Sin embargo, es muy posible que en el futuro la secularidad gane terreno, por el mismo efecto de la globalización de las ideas. No se debe descartar nada y menos en nuestro querido país, el cementerio de cuanta teoría se ha querido formular en el mundo.

El líder espiritual del pueblo católico es el Papa, en cuanto a la religión evangélica, ¿se puede identificar alguna figura con fuerte carisma de arrastre?

-A nivel mundial podemos mencionar al fallecido evangelista norteamericano Billy Graham. El alcance que tuvo es difícil de estimar, y mucho menos, reproducir. Más anteriormente, podemos hablar de Dwight L. Moody y de D.M. Lloyd-Jones. Todos estos eran predicadores muy influyentes.

Ahora bien, no tienen tanto «carisma de arrastre» de masas, pero han ejercido enorme influencia con su pensamiento el anglicano John Stott, los norteamericanos Francis A. Schaeffer y R.C. Sproul, y los latinoamericanos Samuel Escobar y René Padilla. Todos ellos han ayudado a moldear el pensamiento evangélico, y me permito valorar ese legado como altamente positivo.

En el ambiente local podríamos mencionar al recientemente fallecido Emilio Abreu, a quien recuerdo con mucho respeto pese a tener enormes desacuerdos teológicos y de práctica con él; pero su arrastre y carisma no se pueden negar.

En situaciones de angustia, desesperación y vacío, las personas se vuelcan a los confesionarios. ¿cómo es la vivencia desde su trabajo como Pastor?

-No tengo la ordenación pastoral pero me tocó aconsejar a muchas personas que buscan mi consejo dado que soy docente de teología. Creo que la sociedad actual está alejada de Dios y además es traumatizante y neurotizante para la gente. Algunos lo sobrellevan, pero muchos otros no lo pueden soportar y optan por la drástica decisión del suicidio, o bien por conductas compulsivas de evasión tales como el abuso de sustancias y otras conductas cuestionables. En otras ocasiones, hay situaciones límite que colocan a la persona en crisis: un problema de relaciones personales, alguna situación extrema de salud, o cuestiones laborales.

Personalmente veo mucho sufrimiento en nuestra gente. Me duele ver el grado de angustia con el que muchos deben vivir.

La respuesta que puedo dar es que el cristianismo, y especialmente la expresión en la que está mi militancia -el protestantismo evangélico reformado y calvinista- es una fe de consuelo y esperanza. Cuando me toca hacer esa labor «pastoral» como un hermano más, busco dar esas cosas. Busco consolar a quien sufre. Busco darles esperanza. Pero, sobre todo, busco que el consuelo sea sincero, que la esperanza sea real, verdadera y no basada en una ilusión. Y finalmente, busco salidas: ¿cómo podemos solucionarlo de manera práctica? ¿Cómo podemos evitar que esto se repita? (Nuevamente, de manera factible y práctica). En realidad, si uno pide al Señor Jesucristo esa compasión con la que Él vio a las personas, como ovejas sin pastor (Marcos 6:34), no hay muchos secretos. Es caminar con el otro, escucharle; buscar ponerse en su lugar. Y solamente después de eso, ofrecer alguna palabra de consuelo, de esperanza, y que busque soluciones. Esta respuesta deberá estar basada en la Palabra de Dios, lo único que puede dar vida en medio de tanta muerte.

¿Cómo está vocación de los jóvenes hacia el sacerdocio o pastoreo?

-Solo puedo hablar desde el punto de vista evangélico, no desde el católico.

En el ámbito evangélico veo que en general Dios llama a personas a cuidar a su Iglesia, y mediante el Espíritu Santo, estas personas son capacitadas para cumplir la tarea. Anteriormente había un fuerte prejuicio anti-intelectual que hacía que estas personas minimizaran la necesidad de capacitarse. Lo bueno es que este prejuicio está desapareciendo y en este momento hay mucho deseo de capacitarse teológicamente.

Aun así, tenemos el problema de la necesidad de obreros. Como es la realidad de prácticamente cualquier iglesia cristiana, no damos abasto para tanta necesidad y necesitamos que el Señor llame más obreros a su mies.

También necesitamos estar mejor preparados para los desafíos actuales. La malla curricular de la carrera de teología está sumamente desfasada para los desafíos actuales.

Pero lo maravilloso en todo esto es que Dios es fiel y siempre llama gente que decide seguir su llamado, contra viento y marea, pero con mucha fidelidad.

Se le ataca mucho a la iglesia, sea cual fuere la fe, de supuestos delitos de orden sexual de sus líderes, ¿cómo se puede limpiar esta imagen?

-Esta situación es una justa retribución a tanta soberbia e inmoralidad que la Iglesia cristiana en general ha permitido en sus filas. Debemos confesar con mucho dolor que no hemos cumplido con las normas de Dios; y debemos arrepentirnos, cambiar con urgencia, y no permitir que esto se repita, jamás. Esta conducta abusiva y depredadora es la antítesis de todo liderazgo cristiano.

Creo que una de las respuestas es inculcar a los pastores y líderes el concepto de buenas prácticas deontológicas; es decir: encarar el pastorado como una profesión con límites éticos precisos y respetarlos a rajatabla. Un buen pastor no se come a las ovejas, sino que da su vida por ellas (Juan 10:11). Debemos poner límites claros; encarnar la transparencia en nuestras vidas, guardar celosamente la intimidad de quienes acuden a nosotros, y tener instancias a quien rendir cuentas de nuestra labor pastoral.

Un querido pastor ya fallecido me contaba que al asumir el pastorado de una iglesia, una de las primeras medidas que tomó fue poner una puerta con ventana (como las que se ven en las aulas) en su oficina. Esto, me dijo, causó muchísima impresión y desde ese momento su congregación le tuvo mucha confianza. Ese es el camino que debemos seguir: buscar la transparencia, fundamentada en la aplicación de principios deontológicos sólidos

¿Qué libro de la biblia Ud. recomendaría a nuestros lectores como un bálsamo diario?

-Toda la Biblia es útil para enseñarnos (2 Timoteo 3:16), inclusive las partes que nos parecen más «aburridas». Por supuesto, esto es formulando un principio; pero dependiendo del tipo de lector, estas serían mis recomendaciones:

Para una persona curiosa por saber quién es Jesucristo y su enseñanza, le recomiendo la lectura del Evangelio según san Juan.

Para un creyente que desee alimento para su alma, mi recomendación sería una lectura de la epístola del apóstol san Pablo a los Efesios, o la primera epístola de San Pedro.

Para cualquier persona con inquietudes filosóficas o existenciales, me permito recomendar mi libro favorito, el Eclesiastés. Es una dosis de realidad, muy necesaria en un mundo que vende ilusiones.

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