El Ministerio de Salud advierte que se deben tomar precauciones antes de exponerse a los rayos del sol por las radiaciones que emite. Se recomienda resguardarse entre las 10:00 y 17:00, horas consideradas de extremo calor.
Los bebés, niños pequeños, embarazadas, adultos mayores y enfermos crónicos conforman población vulnerable. Asimismo, el protector o bloqueador solar SPF 30 o más, ropas holgadas de colores claros e hidratación constante son algunas recomendaciones de protección.
Si estar en estado de gravidez ya de por sí hace que suba la temperatura corporal (sobre todo por los cambios hormonales), el embarazo en las altas temperaturas ambientales es mucho peor.
El calor influye bastante en el embarazo y tiene consecuencias físicas en la mujer, también puede influir en el bebé e incluso hacer que el momento del parto se adelante. Además, la embarazada debe tener especial precaución ante la llegada repentina de olas de calor.
Las altas temperaturas hacen que se contraigan los vasos sanguíneos como método de “enfriamiento”. Por eso, a muchas personas se les hinchan los pies. Algo mucho más visible en las embarazadas, ya que su temperatura interna aumenta durante la gestación.
El calor puede convertirse en una situación de riesgo cuando se produce un “golpe de calor”, que se da generalmente ante el aumento de la temperatura corporal a 39 °C.
Puede ser detectado en la embarazadas mediante:
- Piel enrojecida y seca.
- Pulso acelerado y dolor de cabeza.
- Mareo, vértigo.
- Vómitos.
Ante cualquiera de estas señales de alarma, debe acudir de inmediato a su centro asistencial más cercano.