Según la investigación de las autoridades colombianas, la estructura criminal, contrarrestada por el grupo GAULA (Grupo de Acción Unificada por la Libertad Personal), contactó a las víctimas con la promesa de un crédito de un millón de dólares, supuestamente remanente de fondos vinculados al antiguo grupo guerrillero FARC. Se les ofrecían condiciones accesibles para firmar, retirar el dinero en efectivo y regresar al país con facilidad.
Los paraguayos viajaron el 20 de septiembre a Colombia bajo estas falsas expectativas. Desde el día de su arribo, perdieron comunicación con sus familias, lo que alertó rápidamente a las autoridades. Durante seis días, permanecieron privados de su libertad bajo amenazas, aislados y con un trato intimidatorio.
Los rehenes fueron retenidos en una zona cercana a Popayán, ciudad ubicada aproximadamente a 600 kilómetros de Bogotá. Las víctimas relataron que, aunque recibían alimento, en ocasiones optaban por no consumirlo debido al temor de intoxicación. En todo momento, vivieron bajo la presencia de armas de fuego y vigilancia constante por parte de sus captores.
Ante la presión y las negociaciones, una de las familias llegó a pagar una suma de 15.000 dólares por la liberación de uno de los paraguayos, según fuentes oficiales. Finalmente, un operativo conjunto liderado por la policía colombiana logró su liberación, abandonándolos en una zona apartada de Popayán, donde retomaron contacto con sus parientes y posteriormente con las autoridades paraguayas.
Una vez liberados, Bruno Rodrigo Dennis Rodas y Jorge Pedrozo fueron repatriados y ya se encuentran en territorio paraguayo. Las instancias policiales de ambos países continúan las investigaciones para identificar a todos los implicados en esta red, deslindar responsabilidades y prevenir que otras personas sean víctimas de engaños similares.