En la tarde del viernes 18 de abril pasado en la Comisaría Segunda del barrio Ciudad Nueva, de Ciudad del Este, Alto Paraná, un ciudadano de nacionalidad brasileña se presentó a denunciar que su hijo, un joven estudiante de Medicina, no había regresado a su departamento desde hacía varios días, dándolo como desaparecido. Tras este hecho, se realizaron las alarmas correspondientes y se difundió la imagen del mismo informando sobre su búsqueda.
Se trata de Ricardo Castro Rocha, de 25 años, estudiante brasileño del último año de Medicina, que fue reportado como desaparecido por su familia.
Según el relato del padre, este, preocupado por la falta de noticias, viajó desde el estado de Pará, Brasil, hasta el apartamento de su hijo en el kilómetro 7 en el barrio Ciudad Nueva de Ciudad del Este. Al llegar, se encontró con un lugar vacío.
Tras este hecho se procedió a la denuncia y a la búsqueda. Incluso, el encargado del edificio donde residía el joven informó que Ricardo había retirado sus pertenencias y abordado un vehículo de matrícula brasileña, supuestamente, con rumbo a Asunción para realizar trámites personales. Pero, aun así, no se tenían novedades del joven.
El caso dio un giro internacional cuando el padre decidió ir un paso más allá. Se trasladó al aeropuerto de Foz de Iguazú y solicitó asistencia a la Policía Federal brasileña.
El rastreo de vuelos reveló un recorrido tan sorpresivo como inquietante: Ricardo había tomado un vuelo a São Paulo y, desde allí, otro hacia Moscú, Rusia. Según mencionan en forma preliminar, habría sido reclutado para formar parte del ejército ruso.
Efectivamente, las autoridades confirmaron que el joven había llegado a su destino, un destino que según sus familiares, nunca había mencionado.
