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Prohibición de figuritas del Mundial genera protesta estudiantil en un colegio privado

La decisión de una institución educativa de Asunción de vetar las figuritas del Mundial 2026 dentro del predio escolar provocó la reacción de los alumnos. Piden a las autoridades reconsiderar la medida por considerarla una actividad recreativa ligada al evento deportivo más importante del planeta.

2 Junio de 2026
2 Junio de 2026
Intercambio de figuritas del Mundial 2026.
Intercambio de figuritas del Mundial 2026. Referencial.

A pocos días del inicio del Mundial de Fútbol 2026, una decisión adoptada por un colegio privado de Asunción abrió debate sobre disciplina, recreación y convivencia escolar. La dirección de la institución resolvió prohibir el ingreso y uso de figuritas del Mundial dentro del establecimiento, argumentando que constituyen un elemento de distracción para los estudiantes.

Los cuestionamientos no se hicieron esperar y los alumnos organizaron una respuesta formal a través del centro de estudiantes, que emitió un comunicado dirigido a la dirección solicitando la revisión de la prohibición.

Los jóvenes reconocieron que las figuritas pueden generar distracciones durante las clases, pero sostuvieron que su valor va mucho más allá del entretenimiento. En su planteamiento destacaron que el intercambio de estampitas fomenta la interacción social, el trabajo en equipo y el interés por aspectos culturales y geográficos de los países participantes del Mundial.

Según los estudiantes, coleccionar e intercambiar figuritas forma parte de una experiencia compartida por generaciones y constituye una de las tradiciones más arraigadas alrededor de cada Copa del Mundo. Por ello, consideran que impedir su uso incluso durante los recreos resulta una medida desproporcionada.

La controversia se produce en medio de la creciente fiebre mundialista que vive Paraguay ante el regreso de la Albirroja a una Copa del Mundo después de 16 años. En las últimas semanas, plazas, espacios públicos y redes sociales se llenaron de niños, adolescentes y adultos que buscan completar el tradicional álbum mundialista.

Los representantes estudiantiles propusieron una alternativa intermedia: permitir las figuritas en momentos específicos, como los recreos, y sancionar únicamente los casos en que interfieran con el desarrollo de las clases. A su criterio, el camino adecuado es promover el uso responsable antes que una prohibición absoluta.

El debate incluso generó comparaciones con otras instituciones. Mientras algunos colegios optaron por restringir las figuritas, otros decidieron canalizar el entusiasmo de los alumnos habilitando jornadas especiales de intercambio durante los recreos, bajo supervisión y reglas previamente establecidas.

Más allá de la anécdota escolar, el episodio pone sobre la mesa una discusión más amplia sobre cómo equilibrar disciplina académica y espacios de socialización dentro de las instituciones educativas. También refleja el impacto cultural que tiene el Mundial de fútbol, un acontecimiento capaz de movilizar emociones y generar conversaciones incluso dentro de las aulas.

Por ahora, la comunidad educativa permanece a la espera de una respuesta oficial de la dirección. Entretanto, las figuritas del Mundial, además de convertirse en objeto de colección, lograron algo poco habitual: abrir un debate sobre los límites de las prohibiciones escolares y el valor educativo de actividades que, para miles de estudiantes, forman parte de la experiencia mundialista.

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