Perdió su trabajo, pero no la ilusión de repartir juguetes en medio de la adversidad

Perdió su trabajo, pero no la ilusión de repartir juguetes en medio de la adversidad

Suenan las campanas y los niños salen a mirar entusiasmados al costado de una seca calle de tierra y pedregullo, en la zona del Chaco paraguayo. El sonido marca mucho más que el comienzo de un día de Reyes festivo, es también muestra de todo el esfuerzo de un hombre que supo transformar el dolor en consuelo y solidaridad.

Don Gregorio Aquino (53) hace bailar las campanas con sus manos y, como cada año trata de brindar ilusión a los más pequeños en forma de juguetes en su papel de Reyes Magos. Con un plantel de Melchores, Gaspares y Baltasares, don Gregorio recorre, cada 6 de enero, las calles del Chaco para entregar juguetes a los pequeños. Y lo hace en homenaje a su hijo. “Esta fecha es más que especial para mí. Es el cumpleaños de mi hijo Roque que ya se nos adelantó en el viaje a la otra vida. Falleció en el 2015 a la edad de 12 años”, relató a El Nacional.

“En honor a mi hijo, salgo cada año a tratar de poner mi granito de arena y festejar haciendo de Reyes Magos. En el camino de esta labor me di cuenta que la felicidad de un niño no se compara con nada”, sostuvo el hombre, quien vive en San Lorenzo.Don Gregorio es chofer de colectivos y este año, hacer de “Baltasar” le costará mucho más. A mediados del 2021 se quedó sin trabajo y la crisis económica derivada del coronavirus impactó en él. Pero sabía que como sea debía cumplir con los chicos. “Quedé desempleado, pero no bajé los brazos. Incursioné en algunos trabajos de albañilería con mi hermano, y también salí a vender cosas para ahorrar para los juguetes de los chicos. Esta pandemia también afectó a los Reyes Magos”, bromeó. “Por suerte tuve la ayuda de algunas personas de buen corazón y logramos juntar para los juguetes. Ahora estamos envolviendo por tandas y todo el día de Reyes pasaremos hacia el Chaco”, resaltó.

“Los juguetes lo trasladamos en la camioneta de un vecino que muy gentilemente nos presta el vehículo para el viaje. Como te digo, la idea es que los chicos rían y se alegren”, comentó.

En el Chaco

“Hace 7 años que hacemos esto y escogemos siempre la zona del Chaco. Allí los niños nos reciben con cariño y verlos sonreír no tiene precio. Es la mejor paga que alguien puede recibir”, señaló. “El objetivo es simple: ayudar a todos los pequeños a disfrutar esta fecha como cualquier niño de su edad, brindando esperanza y dándoles las mismas oportunidades que cualquier menor de su edad”, señaló. “En la zona del Chaco son muchas las familias que lastimosamente la plata no le sobra para comprar un regalo, y poder ayudar en eso nos da mucha satisfacción”, comentó.

“Muchos vecinos saben lo que hago y cada año me ayudan con sus colaboraciones. Varios me acompañan en el viaje. Vamos un plantel de de Melchores, Gaspares y Baltasares con el único fin de sacar una sonrisa a los chicos”, dijo.