El doctor José Giangreco Ayub alertó que aproximadamente el 20% de las parejas con problemas para concebir se enfrenta a una condición conocida como infertilidad sin causa aparente, una situación en la que, pese a realizar todos los estudios disponibles, no se detectan alteraciones que expliquen la ausencia de embarazo.
El especialista explicó, a la 1020 AM que, por criterios médicos y estadísticos, se considera necesario iniciar una evaluación integral cuando una pareja no logra concebir tras un año de relaciones sexuales sin métodos anticonceptivos. Según indicó, alrededor del 85% de las parejas consigue un embarazo dentro de ese período.
"Pasado un año no significa que ya no puedan lograrlo, pero las probabilidades comienzan a disminuir, por lo que es importante estudiar el caso para optimizar los tiempos", señaló.
Giangreco destacó que actualmente el abordaje de la infertilidad se realiza de manera conjunta, descartando la antigua creencia de que la responsabilidad recae exclusivamente sobre la mujer.
"Hoy sabemos que las causas pueden ser masculinas o femeninas en proporciones similares. Aproximadamente el 30% corresponde a factores masculinos, otro 30% a factores femeninos, un 20% a causas mixtas y un 20% a infertilidad sin causa aparente", detalló.
Respecto a las causas más frecuentes en mujeres jóvenes, el especialista mencionó los trastornos ovulatorios, especialmente aquellos relacionados con el síndrome de ovario poliquístico. Esta condición puede provocar ciclos menstruales irregulares o ausencia de ovulación, dificultando la concepción.
Asimismo, indicó que el exceso de peso y la resistencia a la insulina son factores que afectan significativamente la fertilidad femenina al alterar el equilibrio hormonal y bloquear una ovulación normal.
En ese sentido, resaltó que muchas pacientes logran recuperar su capacidad reproductiva mediante cambios en el estilo de vida. "En numerosos casos, la incorporación de actividad física y una reducción moderada del peso permiten restablecer los ciclos ovulatorios y favorecer la llegada del embarazo", afirmó.
El médico también se refirió al creciente interés por los tratamientos destinados a la pérdida de peso y aclaró que los embarazos observados en algunas pacientes no responden directamente a los medicamentos utilizados, sino a la mejoría de las condiciones metabólicas y hormonales derivadas del descenso de peso.
"Lo que realmente ayuda a lograr un embarazo es mejorar la calidad de vida y corregir los desequilibrios asociados al sobrepeso. Cuando eso ocurre, muchas mujeres vuelven a ovular normalmente y aumentan sus posibilidades de concebir", concluyó.