MIGRACIÓN

Paraguay recibe una nueva ola migratoria y las solicitudes de residencia crecen 62% en un año

Más de 33.000 personas solicitaron su residencia en Paraguay durante los primeros seis meses del año, un aumento significativo frente al mismo período de 2025. El crecimiento refleja el interés por establecerse en el país, pero también plantea el desafío de convertir ese flujo migratorio en inversión, empleo y desarrollo.
Informe de la Dirección de Migraciones. Foto: Gentileza.

Paraguay se está convirtiendo en un destino cada vez más atractivo para quienes buscan establecerse fuera de sus países de origen. Durante los primeros seis meses del año, más de 33.000 personas presentaron solicitudes de residencia, una cifra que representa un crecimiento del 62% frente al mismo período del año anterior y que coloca a la migración entre los fenómenos que comienzan a tener una incidencia cada vez más visible sobre la economía y la dinámica demográfica del país.

El incremento no es un dato menor. Una llegada sostenida de nuevos residentes puede ampliar la demanda interna, generar movimiento en sectores como el inmobiliario, los servicios, el comercio y la educación, además de incorporar capital humano y potenciales inversores. Sin embargo, el impacto económico de este fenómeno dependerá en buena medida del perfil de quienes llegan, de su capacidad de integrarse al mercado laboral y de cuánto de ese flujo se traduzca efectivamente en actividad productiva.

Paraguay viene construyendo en los últimos años una imagen de país relativamente atractivo para extranjeros que buscan oportunidades de inversión o un menor costo de vida. La estabilidad macroeconómica, un sistema tributario competitivo, la disponibilidad de energía y la posibilidad de acceder a mercados regionales forman parte de los factores que contribuyen a explicar el creciente interés.

El aumento de las solicitudes de residencia también puede leerse como una señal de confianza en las perspectivas del país. En un contexto internacional marcado por incertidumbre económica, conflictos geopolíticos y cambios en las condiciones migratorias de distintas naciones, Paraguay aparece para determinados grupos como una alternativa para diversificar patrimonio, instalar negocios o establecer una nueva base de operaciones.

Pero la migración también plantea desafíos. El crecimiento de la población residente implica una mayor demanda de infraestructura, salud, educación, transporte y servicios públicos. Si el Estado no acompaña este proceso con planificación, el aumento de habitantes puede generar presiones adicionales sobre ciudades que ya enfrentan problemas de movilidad, vivienda y acceso a servicios básicos.

El impacto sobre el mercado inmobiliario es uno de los primeros efectos visibles. La llegada de nuevos residentes, especialmente aquellos con capacidad adquisitiva, puede impulsar la demanda de viviendas, alquileres y oficinas, particularmente en Asunción y su área metropolitana. Sin embargo, el desafío consiste en evitar que una mayor demanda termine ampliando las brechas de acceso a la vivienda para la población local.

Otro aspecto relevante es la capacidad del país para incorporar a los nuevos residentes a la economía formal. Si quienes llegan crean empresas, invierten, contratan trabajadores o se incorporan al mercado laboral formal, el efecto puede ser positivo sobre la generación de empleo y la recaudación. Si, en cambio, una parte importante permanece al margen de la actividad formal, el impacto económico será más limitado y los beneficios potenciales serán difíciles de capturar.

La cifra de solicitudes, además, no equivale necesariamente a la cantidad de personas que finalmente se establecerán de manera permanente en Paraguay. Existe una diferencia entre iniciar un trámite de residencia y consolidar un proyecto de vida o de inversión en el país. Por eso, el desafío estadístico y de política pública será seguir el proceso completo: cuántos solicitantes obtienen la residencia, cuántos permanecen, qué actividades desarrollan y cuál es su aporte efectivo a la economía.

El fenómeno también puede convertirse en una oportunidad para diversificar la estructura productiva. Los migrantes pueden aportar conocimientos, redes internacionales y experiencia empresarial que, correctamente integrados, contribuyan a ampliar la base económica del país. La llegada de emprendedores e inversores puede favorecer la creación de nuevas empresas y acelerar la incorporación de tecnología y modelos de negocios.

Para que ese potencial se concrete, Paraguay necesita una política migratoria que combine agilidad administrativa con controles adecuados y una estrategia de integración. Facilitar la radicación de personas que aportan al desarrollo económico no debería estar reñido con garantizar que los procesos sean transparentes y que el Estado conozca quiénes llegan, con qué propósito y bajo qué condiciones.

El salto de 62% en las solicitudes de residencia en apenas un año es, en definitiva, una señal que merece ser observada más allá de la estadística migratoria. Paraguay está atrayendo a un número creciente de personas que consideran establecerse en el país. La oportunidad está en transformar ese interés en una ventaja económica concreta: más inversión, mayor actividad, empleo formal y capital humano.

La migración puede convertirse en un activo para un país que necesita ampliar su población económicamente activa y diversificar su matriz productiva. Pero para ello será necesario pasar de una política centrada exclusivamente en otorgar residencias a una estrategia capaz de integrar a los nuevos habitantes al desarrollo nacional. El verdadero impacto de esta nueva ola migratoria no estará en cuántas personas llegan, sino en cuánto valor logre generar Paraguay a partir de ellas.