El exarquero Víctor Hugo Centurión Miranda, de 39 años y figura conocida del fútbol paraguayo, se encuentra imputado por delitos vinculados al narcotráfico, entre ellos tráfico internacional de cocaína, asociación criminal y tenencia de sustancias estupefacientes, en el marco de una investigación que desarticula una estructura criminal en Paraguay. El exdeportista se entregó luego de que se ordene su captura tras ser imputado por tráfico internacional de drogas y lavado de dinero.
Las imputaciones contra Centurión se dieron a conocer en el contexto de la Operación Nexus II, una serie de allanamientos y procedimientos coordinados entre la Policía Nacional y el Ministerio Público Fiscal que buscan desarticular una red dedicada al tráfico de cocaína y lavado de activos.
Según la investigación, la organización criminal utilizaba conexiones en el ámbito deportivo para facilitar negociaciones de compra de droga, aprovechando la fama de algunos de sus integrantes como Centurión, quien fue destacado por haber sido finalista de la Copa Libertadores con Club Olimpia.
La Fiscalía de Narcotráfico de Asunción, a cargo de Ingrid Gisselle Cubilla Villamayor, imputó a Centurión junto a otros integrantes de la red, que también enfrenta cargos por asociación criminal y tenencia de drogas bajo la Ley 1.340 de Estupefacientes.
La operación incluyó varios allanamientos simultáneos en distintas localidades de Paraguay, como Itacurubí de la Cordillera, Yataity del Norte, San José de los Arroyos, Mariano Roque Alonso y Asunción. Se realizaron, además, requisas en las cárceles de Emboscada y Cambyretá, donde se alojan algunos de los involucrados.
Hasta el momento, varios sospechosos han sido detenidos y se ordenó prisión preventiva, mientras que Centurión figura entre los prófugos con orden de captura, junto a otras personas implicadas en la investigación.
La causa reavivó el debate sobre el uso del fútbol como fachada para actividades ilícitas, ya que la red investigada presuntamente utilizaba la notoriedad pública de ciertos miembros para ganarse credibilidad ante proveedores o facilitadores en las negociaciones de drogas.
Las autoridades judiciales y policiales continúan con las diligencias para capturar a los prófugos restantes y recopilar pruebas que permitan avanzar con los procesos penales correspondientes.
