La famosa Judy Sheindlin, más conocida como Judge Judy, llegó a tener el programa más exitoso de la televisión en los EE. UU. y llegó a ser quien más dinero llegó a ganar por un programa superando ampliamente a los hombres que hacían lo mismo que ella. En una entrevista, una reportera la elogió como feminista, a lo que Judy respondió que ella no era feminista. Llegó a graduarse como abogada y ser jueza, no por ser mujer, sino que llegó a alcanzar sus sueños por ella misma, y “dio la casualidad -dijo Judy- que soy mujer”.
La postura de Judge Judy sorprendió a mucha gente, pues en un país patriarcal no es fácil superarse como mujer. Sin embargo, Judy no tomó el camino de la victimización, sino el de la superación. Llegó a acumular una fortuna de 440 millones de dólares gracias a su talento, y lo hizo sin ninguna ley de paridad, ni ninguna ley de género, ni apoyada por grupos feministas.
En Paraguay, aunque tenemos una sociedad matriarcal, la misma sigue siendo predominantemente machista.
Entre los partidos políticos, fue el republicano el que más logros consiguió para las mujeres. Tiene, de hecho, una larga historia comprometida con la diversidad de género: Fue el primer partido en nombrar a una mujer como ministra; fue el primer partido en tener a una mujer como candidata presidencial; y de poner a una mujer en la Corte Suprema de Justicia. También fue el republicanismo el que consiguió el sufragio femenino, y aunque hoy día esto pueda parecernos poca cosa, no lo fue.
Ya para 1893 se dio el primer sufragio femenino en el mundo. A pesar de ser parte de una doctrina liberal, en 36 años de gobierno liberal nunca, en ningún gobierno liberal, se implementó este derecho. Desde 1919, el diputado republicano Telémaco Silvera propuso una ley para la igualdad civil y política de la mujer. Un segundo fallido intento se dio en otro gobierno liberal, en 1929, impulsado por Juan León Mallorquín, otro legislador republicano. En 1951, Hipólito Sánchez Quell (republicano) presentó otro proyecto igualitario que en junio de ese año dio lugar a la 'Liga Paraguaya de los Derechos de la Mujer', fundada por Mercedes Sandoval (independiente).
Finalmente, el 1961, durante el gobierno de Stroessner, se dio el gran golpe contra la tiranía del genero al imponerse, en un gobierno republicano, el derecho al voto femenino (que ni siquiera había sido considerado durante los 36 años de gobierno liberal).
Hoy día tenemos a una cantidad de mujeres en el congreso y en todos los estratos del gobierno, pero no fue por arte del birlibirloque que se dieron estas condiciones, sino por la devoción y lucha de buenos republicanos comprometidos con la justicia, en un país donde las mujeres han sido las protagonistas de la reconstrucción nacional después de la devastadora Guerra Grande (1870).
Laura Rojas, la agente lince
Hace unos días, se volvió viral en las redes sociales una foto y la historia detrás de ella. En la foto, mientras Laura daba un saludo marcial, se ve a Abundio Rojas, padre de Laura, recibiéndola con toda la emoción de un padre que rebosa de orgullo por el éxito de una hija.
Laura Rojas no es la única mujer Lince, pero definitivamente su historia confirma la realidad. Según Laura, apenas escuchó la convocatoria para mujeres en el grupo Lince, se presentó de una. Sin esperar ningún privilegio por su condición de mujer, superó todas las pruebas exigidas para conformar el equipo.
No fue la igualdad de género, sino la oportunidad de género la que permitió que mujeres como Laura formen parte de una agrupación de fuerzas especiales. Eso es lo que el Estado necesita hacer, proveer oportunidades, independientemente al sexo o a la orientación sexual.
Ana Paula Céspedes, la mujer que vuela alto
Ana Paula es una paraguaya piloto que también tuvo un impacto en las redes sociales. Según cuenta ella misma, su inspiración empezó desde pequeña cuando su padre volaba en TAM Mercosur. Así fue como no solo comenzó a ponerse el saco de su papá, pero también comenzó a soñar en que algún día podría viajar y apretar todos los botones de la cabina del avión.
Hay muchos niños que en el preescolar quieren ser bomberos, astronautas y presidentes, pero conforme van madurando, van cambiando de perspectivas. Pero Ana Laura siguió con su sueño de volar hasta la secundaria. En el 3er curso, una maestra preguntó qué carrera querían seguir al terminar el bachillerato, y lógicamente Ana Laura contestó “piloto”, lo cual no le agradó mucho a su maestra porque pensó que era una broma de niños.
Con ayuda y apoyo de sus padres comenzó el curso de vuelo en la escuela de pilotaje CCAP, y después de pasar ocho materias teóricas y 40 horas de vuelo, pudo recibirse de piloto privado, convirtiéndose en el 2017 en una piloto aviadora civil paraguaya.
Luego de conseguir su licencia de vuelo, Ana Paula volvió a su antiguo colegio para visitar a su profesora de 3er curso y mostrarle su nueva licencia. Hoy en día, esa profesora siempre cuenta la anécdota mientras educa (guía) a sus alumnos a ser perseverantes.
Ana Paula también llegó a cumplir con sus sueños no por ser mujer, sino a pesar de serlo. No ha perdido nada de su feminidad, ni necesitó convertirse en una virago.
Existen varias definiciones de feminismo, pero el feminismo tóxico es el que busca victimizar a la mujer y con ello la define como débil y víctima. No es que las mujeres no sufran discriminaciones por su género, pero la solución no es anidar en el problema, sino dar un vuelo de superación.
Judge Judy, Laura, Ana Paula... y un enorme número de mujeres son ejemplos para nuestros niños y niñas.
Soy padre de una niña y he conocido a muchísimas mujeres kuimbaé. No quiero que mi hija tenga ventajas sobre los varones solo por ser niña. La realidad debe primar en la educación. Ojalá que la finalidad de todo plan educativo en Paraguay sea “que cada uno se conozca a sí mismo, y sea lo mejor de sí”.
“Conócete a ti mismo y sé lo mejor de ti”