Niños de asentamientos campesinos, cuyas familias participan en manifestaciones, se ven obligados a recibir clases en condiciones extremadamente precarias en plena vía pública, frente al Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert).
Los menores forman parte del campamento que lleva más de un mes instalado sobre la calle Tacuary, en el microcentro de Asunción, donde sus padres reclaman soluciones a los persistentes conflictos de tierras.
Esta situación, además de exponer la vulnerabilidad de los niños, ha comenzado a volverse parte de la rutina diaria en este punto de la ciudad, replicándose también frente al Instituto Nacional del Indígena (INDI), sobre la avenida Artigas.