En un inesperado incidente en un local comercial de la ciudad de Itauguá, una puerta de vidrio se desplomó sobre un niño de tan solo 1 año de edad. La tragedia ocurrió cuando el pequeño intentaba cerrar la puerta, que cedió inesperadamente, causándole algunas heridas. Afortunadamente, las lesiones no revistieron gravedad.
Sorprendentemente, la propietaria culpó al pequeño de ser el responsable del accidente, a pesar de las evidencias visuales captadas por las cámaras de seguridad del local, que muestran claramente el desplome de la puerta. Sin embargo, sería una grave negligencia ya que estos materiales no deberían quebrarse tan fácilmente debido al peligro que representa y su principal función que es abrir y cerrar para garantizar la seguridad.
La madre del niño, testigo angustiada del suceso, ha sido confrontada con una nueva preocupación: la dueña del establecimiento exige una compensación económica de G. 2.500.000 por los daños ocasionados.
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