Hoy los médicos se encuentran en plena guerra contra el Covid-19, más que nunca salvando vidas y siendo fieles a su juramento hipocrático. Sin embargo, son los de menor paga y muchos de estos profesionales tienen que amoldarse a las circunstancias, y trabajando más de 12 horas.
Un terapista en un hospital de referencia como el Nacional de Itauguá percibe un salario de G.4.600.000, según lo indicó en éstos días la directora general, la doctora Yolanda González.
Días atrás renunciaron unos 19 médicos y 7 enfermeras de primera línea del Hospital Nacional de Itauguá para ir a trabajar al Instituto de Previsión Social (IPS), por un mejor salario.
Estos profesionales médicos que renunciaron cobran Gs. 4.600.000 al mes por cada vínculo de 12 horas semanales y en el IPS percibirán Gs. 6.000.000 al mes, además estarán cubiertos por el seguro de la previsional.
Testimonio personal
El doctor Shuiji Okinaka Yokoyama, terapista del Hospital Nacional de Itauguá, sostuvo en un posteo en su perfil de Facebook que muchos de los médicos renunciantes son muy jóvenes, con pocos años de ejercicio de la profesión y algunos haciendo sus primeras armas con pacientes críticos.
“Para nosotros 'los viejos' muchas veces se nos hace difícil enfrentar la muerte de uno de nuestros pacientes, me quiero imaginar lo que sienten estos médicos jóvenes el tener que enfrentar 2 o 3 o más muertes en cada guardia, trato pero no puedo ponerme en su lugar, es demasiado difícil”, relató
En otro momento, habla de las muertes de sus colegas que adquirieron el virus trabajando y de la angustia que esta situación propicia en el personal de blanco, que también tiene familias como cualquier otro ser humano.
“Tener que enterarse todos los días que un colega médico o un compañero de enfermería acaba de fallecer, algunos de los cuales conoces personalmente, al instante te viene a la mente tú propia familia, tu pareja, tus hijos, tus padres. ¿Qué va a pasar de ellos si vos sos el siguiente en la estadística? Incluso yo lo he pensado en varias ocasiones y eso que no estoy en la terapia respiratoria pero cualquiera de mis pacientes en el polivalente puede ser positivo”, remarcó.
En un punto no menos importante, señala sobre el costo que implica ir a trabajar hasta Itauguá, siendo que los que viven en Asunción deben viajar 80 o 100 kilómetros para cada guardia, 300 o 400 kilómetros (o más) al mes más el costo en combustible, por lo que es más rentable trabajar en lugar que les quede más cerca.
A esto, le agrega el reclamo de un sueldo que no se ha actualizado en 11 años. “Hace 11 años con un 200 mil Gs compraba en el supermercado un carro lleno y sobraba para un cartón de bingo, hoy mínimo un 700 mil Gs y aún así no llenas un carrito. Es terriblemente desmotivante trabajar lejos de tu casa y a fin de mes no te sobra nada”, enfatizó.
En ese contexto, se refirió a que los profesionales no cuentan con seguro médico, lo que también genera una gran certidumbre acerca de que va a pasar si uno se enferma.
“ ¿Ustedes saben que si un Personal de Salud fallece sus herederos no van a cobrar un peso de su jubilación? Quedan en la calle. ¿Saben cuánto gana un ascensorista o un chófer en el Congreso? ¿Te parece justo?”, cuestionó Okinaka.
En promedio, un médico tarda seis a siete años en terminar la carrera de Medicina, previo a un riguroso examen de ingreso en una Universidad Nacional. Además, si busca especializarse, tendrá que hacer una residencia de entre dos a tres años. Minímamente, los médicos pasan 9 años de especialización como estudiantes.
Se cubrirán vacancias
El Ministerio de Salud inició las gestiones para cubrir las vacantes dejadas por médicos y enfermeras que renunciaron a sus vínculos. Los mismos deben cumplir un tiempo de preaviso para poder dejar sus lugares de trabajo, a fin de evitar interrumpir el servicio.
Ante tal situación, la cartera sanitaria dispuso la contratación de personal médico para asegurar la cobertura y atenciones en este bloque respiratorio, en reemplazo de los renunciantes.