MNP solicita la clausura del sector de aislamiento de varones en la Penitenciaría Regional de Misiones
El Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNP) solicitó la clausura del sector de aislamiento de varones en la Penitenciaría Regional de Misiones, tras constatar condiciones inadecuadas durante una visita de verificación realizada en el lugar.
Según el informe, las celdas no reúnen condiciones mínimas de habitabilidad, lo que podría derivar en vulneraciones a los derechos de las personas privadas de libertad. Ante esta situación, el organismo recomendó el cierre inmediato de dicho sector y la adopción de medidas correctivas por parte de las autoridades penitenciarias.
La visita fue coordinada por el comisionado nacional Camilo Filártiga Callizo, junto a los comisionados Oscar Ayala Amarilla y Elba Núñez, el escabino Vidal Acevedo y un equipo técnico del MNP integrado por Natalia Ruiz Díaz, Romilio González, María Elena Verdún, Juan Rivarola, Roberth Giribaldi, Liz Díaz, Macarena Vila, Derlis Fernández, Víctor Rocholl y Jorge Bogado.
Durante la inspección, el equipo relevó aspectos relacionados con infraestructura, condiciones sanitarias y el uso del aislamiento como medida disciplinaria. El MNP recordó que este tipo de prácticas debe aplicarse de forma excepcional y bajo estándares que respeten la dignidad humana.
El organismo insistió en la necesidad de adecuar los espacios de reclusión a normativas nacionales e internacionales, en un contexto donde el sistema penitenciario paraguayo enfrenta desafíos vinculados a infraestructura y condiciones de detención.
La recomendación se suma a otros informes emitidos por el MNP, que buscan fortalecer los mecanismos de control y mejorar las condiciones en los centros penitenciarios del país.
Problemática recurrente
Paraguay arrastra desde hace años problemas de hacinamiento, alta proporción de presos sin condena y condiciones precarias de reclusión. En el caso de Misiones, el penal alberga cerca de 1.900 personas, muchas de ellas en prisión preventiva, lo que refleja una justicia lenta y un sistema que termina castigando antes de juzgar.
Así, el pedido de clausura no es solo una medida puntual, sino un llamado de atención. Porque cada informe, cada recomendación y cada denuncia vuelven a señalar lo mismo: sin una reforma estructural —que abarque justicia, política criminal y condiciones de reclusión— el sistema penitenciario seguirá operando como un reflejo de las desigualdades más profundas del país. Y en ese espejo, lo que se ve no es solo la situación de los internos, sino también los límites de la propia democracia.