Este 26 de julio, la Iglesia católica celebra la festividad de Santa Ana y San Joaquín, reconocidos por la tradición cristiana como los padres de la Virgen María y los abuelos de Jesucristo. La conmemoración reúne a miles de fieles en templos de todo el mundo con misas, procesiones y actividades especiales dedicadas a las familias y, especialmente, a los adultos mayores.
Aunque los Evangelios no ofrecen detalles sobre la vida de Santa Ana y San Joaquín, su historia proviene de antiguos textos de la tradición cristiana, como el Protoevangelio de Santiago. Según estos relatos, ambos fueron un matrimonio que, tras años sin poder tener hijos, recibieron el anuncio del nacimiento de María, quien más tarde sería la madre de Jesús.
Por su condición de abuelos de Cristo, Santa Ana y San Joaquín son considerados patronos de los abuelos, una figura que simboliza la experiencia, la sabiduría y la transmisión de la fe entre generaciones. En distintos países, la jornada también sirve para reconocer el aporte de las personas mayores dentro de las familias y la sociedad.
Desde 2021, esta celebración adquiere un significado especial con la instauración de la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, promovida por el papa Francisco. La iniciativa invita a valorar el papel de los adultos mayores, combatir la soledad y fortalecer los vínculos entre jóvenes y ancianos.
En Paraguay, diversas parroquias y comunidades religiosas organizan celebraciones eucarísticas, bendiciones especiales para los abuelos y encuentros familiares, recordando la importancia de quienes, con su ejemplo y experiencia, contribuyen a preservar la identidad, la memoria y los valores de cada comunidad.
La festividad de Santa Ana y San Joaquín constituye una de las fechas más significativas del calendario litúrgico para destacar el legado de los abuelos y reafirmar el valor de la familia como espacio de formación, acompañamiento y transmisión de la fe.