“Ley Riera”, que prohíbe diagnóstico como trastorno de identidad sexual, es criticada en redes
La ley de “Salud Mental”, proyecto presentado por los senadores Lilian Samaniego, Mirtha Gusinsky y Enrique Riera el 7 de octubre y aprobada en el Senado, recibió varias críticas en las redes sociales, especialmente contra el senador Enrique Riera y el bloque cartista que, con sus discursos, se oponen a “la ideología de género”, pero que tras bambalinas presentan e impulsan proyectos aún más controversiales.
El senador Riera fue quien recibió las mayores críticas, en especial después de su participación en las conferencias de conservadores del CPAC México.
En el tercer artículo de la ley se habla de la “construcción social vinculada a la concreción de los derechos humanos de toda persona”. En el mismo artículo se establece: “En ningún caso puede hacerse diagnóstico en el campo de la salud mental sobre la base de: ...c) Elección o identidad sexual”.
Con esta ley se prohíbe a cualquier profesional de la salud diagnosticar como trastorno mental a cualquier hombre que se perciba como mujer o viceversa, dependiendo de su identidad sexual. De esta forma, se impide cualquier tratamiento que conlleve a reconocer como base un trastorno de identidad sexual.
Parte de la misma comunidad LGTB+ distingue que existe una gran diferencia entre los grupos representados en las siglas, ya que LGB (lesbianas, gays y bisexuales) se basan en la sexualidad; se basan en una realidad sexual; sin embargo, T (transgénero) se basa en la identidad de género y no en una realidad biológica. En realidad, se opone a la realidad biológica.
El Prof. Alan Redick, que siempre se ha mostrado a favor de los derechos para las personas con una orientación sexual del mismo sexo, sostiene que la ciencia no puede basarse en consensos, sino en la lógica y la realidad. No aceptar una "realidad inmutable" es un trastorno, por definición. Por más consenso o ley, un hombre no puede ser mujer, y viceversa. Eso es muy diferente a lo que es una orientación sexual, y lo más peligroso es cancelar con una ley el debate académico al no permitir a los profesionales de la salud establecer un diagnóstico lógico y conforme a la realidad biológica (especialmente considerando el aumento significativo de suicidios de personas transgénero).