Las hormigas cortadoras que no comen plantas, las Atta
Hace unos días, la querida profesora Lidia Pérez de Molas me comentaba sobre las hormigas cortadoras y que no habíamos aún abordado ese tema. Me compartió como siempre fotos de los indicios de la presencia de esas hormigas en el ambiente, ya que su presencia es notoria y esto me trajo gratos recuerdos cuando me enfrenté a estas hormigas en el Chaco, pero esto ocurrió allá a finales de la década del 80. La pregunta que en aquellos momentos me surgió fue sobre qué comían y su impacto sobre el terreno. Gracias a las fotos de Lidia y las consultas hechas con Bolívar Garcete, podemos avanzar sobre escrito y confirmar también lo que investigué hace muchos años, afirmando que estas hormigas cortadoras, que pertenecen al género Atta son verdaderas competidoras con el ganado vacuno, consumen en gran parte la misma vegetación, se encuentran juntas en los ambientes y en algún momento podíamos decir que siete hormigueros de estas especies cortadoras consumen lo mismo que una vaca por día. También descubrí que sus hormigueros pueden elevarse hasta un metro de altura y tener hasta siete metros de diámetro, causando un efecto de desertización sobre el suelo, ya que traen elementos inertes de las profundidades hacia la superficie, pero, por el contrario, permiten que crezcan árboles y arbustos, ya que llevan raíces a esas mismas profundidades.El género o grupo de las Atta se considera ecológica y económicamente significativo a escala continental. La biología y las adaptaciones ecológicas de las hormigas cortadoras de hojas, así como sus impresionantes rasgos físicos y adaptaciones inusuales, han intrigado durante mucho tiempo a científicos y escritores de ciencia ficción. Como resultado, las hormigas cortadoras de hojas se encuentran entre los más estudiados de todos los taxones de hormigas, con el trabajo de docenas de científicos que documentan su biología, interacciones e influencias multifacéticas en los ecosistemas. Las aproximadamente 16 especies de Atta se distribuyen desde el sur de los Estados Unidos hasta el norte de Argentina, y desde la costa del Pacífico hasta la costa atlántica; se conocen tres especies de Paraguay. Su presencia es muy evidente, con sus gigantes hormigueros y sus variados senderos por donde transitan, principalmente de noche, seguramente para evitar a ciertos depredadores.
Las hormigas cortadoras desempeñan un papel importante en muchos ecosistemas de América del Sur y Central. Como herbívoros, cosechan hojas a gran escala y tienen un impacto significativo en las comunidades de plantas. En algunos hábitats, las hormigas Atta dominan en número y masa, y la distribución del tamaño en estos bosques demuestra la autorregulación de su número. Al convertir las hojas en biomasa fúngica, pueden tener un gran efecto en las comunidades de plantas en sus hábitats con consecuencias de gran alcance. En general, sin embargo, las hormigas Atta defienden a muchas plantas de los herbívoros. Muchas plantas desarrollan cinturones vegetativos de hojas sobre los nidos, conectan sus hojas para proporcionar material y de brotes para que las hormigas cultiven jardines de hongos suplementarios. Además, se alimentan principalmente de un hongo específico con pequeñas cantidades de savia de la planta y son responsables del crecimiento de una variedad de hongos especializados. Aquí un gran hallazgo para muchos, ya que estas hormigas no se alimentan de las hojas que cortan y acarrean.Los beneficios resultantes del ciclo de nutrientes y la aireación del suelo en los nidos de Atta son significativos a lo largo del tiempo y el espacio. Junto con la heterogeneidad estructural generada en los bosques, esto contribuye significativamente a la biodiversidad general. Las hormigas cortadoras de hojas que cultivan hongos en su conjunto, y en particular las hormigas Atta, desempeñan un papel muy propicio en la diversidad biológica en las regiones generalmente en las que habitan. A escalas espaciales muy grandes, el cultivo itinerante de las hormigas durante muchos años también tiene un impacto en la variación genética de las especies de árboles más comunes o extendidas. Además, también pueden tener influencias negativas considerables, como lo demuestran los impactos indirectos significativos en las comunidades de insectos. En experimentos de campo segregativos a largo plazo y a gran escala en los que se excluyeron temporalmente a los cortadores de hojas, se encontraron diferencias en las comunidades reunidas en los tres sitios de estudio: los artrópodos dominantes fueron menos comunes en las parcelas del censo, excluyendo a las hormigas, pero este efecto no fue uniforme.Entonces si bien podría ser un competidor para el ganado y también causar efectos de desertización sobre el ambiente, estas hormigas tienen un rol clave en la naturaleza, somos nosotros quienes introducimos cambios y producimos el desbalance, por ejemplo, poniéndoles un animal exótico que el ambiente natural no tenía como las vacas. Debido a que algunas hormigas Atta son vistas como plagas, la distribución y abundancia de las hormigas Atta también puede verse influenciada por el uso de pesticidas. En conclusión, si bien las hormigas cultivadoras de hongos son muy resistentes a los cambios antropogénicos, en algunos casos son susceptibles a algunas de las amenazas más graves que afectan a la biodiversidad.
Tenemos mucho que hablar de las tres especies que existen en Paraguay, así que dedicaremos columnas en el futuro para hablar de ellas, mientras tanto agradecemos a Lidia Pérez de Molas por la motivación, a Bolívar Garcete por el apoyo técnico y seguimos descubriendo la naturaleza que nos rodea.