"La violencia se puso de moda": ¿Son los jóvenes cada vez más violentos?
Recientemente, un video se hizo viral en redes sociales en el que se observa a un joven agrediendo impunemente a una mujer y dejándola inconsciente en plena zona céntrica de San Lorenzo, en cercanías a los bares y discotecas de dicha ciudad. Esta situación se sumó a otras que observamos constantemente en redes sociales, como peleas a las afueras de boliches, en canchas de fútbol amateur o instituciones educativas.
La problemática de la violencia no es nueva, pero "se puso de moda", según el sociólogo Carlos Peri, director de la cátedra de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNA. "Eso uno puede ver en discursos políticos y en la propia sociedad que tolera cada vez más esos discursos y conductas cada vez más violentas", refiere.
Este auge de figuras políticas con discursos violentos se suma a otras dos aristas: el acceso que tienen los jóvenes a contenido de violencia en redes sociales y a una cultura mediática que exalta cada vez más a personajes violentos como narcotraficantes o "antihéroes" en series y películas.
Para el profesional de la Universidad Nacional de Asunción, este cúmulo de situaciones genera una sociedad en la que se normaliza la violencia y en la cual están creciendo los niños, niñas y adolescentes. "Si hablamos de un ambiente en donde se normalizan la violencia y la intolerancia, efectivamente se da el caso de que los grupos sociales tienden a legitimar sus frustraciones y sus ignorancias y es ahí cuando vemos a un grupo de chicos siendo muy agresivos", refirió.
Según el sociólogo, la sociedad paraguaya es hoy una sociedad violenta, ya que "cuando hay un ambiente propicio a la violencia, eso se manifiesta de una manera macro, como una tendencia social", tal y como estamos observando actualmente en distintos escenarios.
"Los jóvenes no manejan sus emociones"
Pero esta situación de creciente violencia tiene raíces más allá de las sociológicas. Para el magíster Marcelo Buenahora, psicólogo y docente de la Facultad de Filosofía de la UNA, la problemática se basa también en cuestiones como la falta de comunicación parental, la figura de autoridad perdida y la escasa regulación y manejo emocional que tienen los jóvenes.
"Veo mucha falta de comunicación parental. No hay esa apertura de los padres de conversar con sus hijos de algunos temas, derivando eso en un proceso de frustración de los jóvenes. Se generan frustraciones en ellos que no saben cómo canalizar y se manifiesta con violencia", asevera el profesional.
Buenahora señala también que hoy día los jóvenes no manejan sus emociones, lo que provoca que actúen de manera impulsiva. "No tienen el control emocional y no hay un acompañamiento adecuado. Eso se suma a que el ausentismo de los padres por cuestiones laborales, para darles una buena vida a los hijos, hace que la falta de comunicación genere muchas veces la pérdida de la figura de la autoridad en la casa, manifestándose luego en las instituciones educativas hacia los docentes".
Pero este no es un problema solo de las casas o las escuelas, sino que se debe también a una falta de políticas públicas que se enfoquen en el aspecto psicológico de los niños, niñas y adolescentes, más aún en aquellos que provienen de entornos violentos, ya sean sus hogares o sus barrios. "No tenemos políticas de salud mental que obliguen a las escuelas y colegios a implementar los departamentos de psicología. Además, muchos de los padres no cuentan con fondos para que el hijo o la hija asista a un psicólogo de manera particular", afirma el docente.
Finalmente, ambos profesionales coinciden en que, desde los aspectos psicológicos y sociológicos, una base fundamental de la violencia es la herencia de la misma, de los padres hacia los hijos, quienes luego trasladan esa violencia a las calles, las escuelas, las canchas, los bares e, incluso, las mujeres.
