Por MARTÍN RAMIREZ MACHUCA**
La estructura del sistema educativo paraguayo, que está dividida en cuatro grandes niveles: educación inicial, educación escolar básica, educación media y educación superior, es bastante clara en su progresión hasta la finalización de los 12 (doce) años de escolaridad, sin contar el nivel inicial. La educación escolar básica, a su vez, está dividida en tres ciclos (1°, 2°, y 3° grados), la educación media está dividida en tres cursos del bachillerato (1°, 2° y 3° cursos). En general, existe una cohesión en la transición desde el nivel inicial hasta el final de la educación media, pero toda esa estructura se rompe al saltar a la educación terciaria o superior. Aquí el sistema escolar se encuentra con una barrera casi infranqueable para ingresar sin mayores inconvenientes al sistema universitario que, dicho sea de paso, aun no hay vínculos directos entre ambos sistemas educativos.
En ese punto, la Dra. Norma Marecos Cáceres nos ilustra con una reflexión sobre la educación superior que, según su mirada, sentencia con las siguientes líneas >
En estos días tuve la oportunidad de conversar sobre el complejo sistema educativo del país con la Dra. Norma Marecos Cáceres, educadora, con una vasta experiencia en la docencia de educación superior, formación docente, grado y posgrado, con labores en procesos de evaluación y acreditación de la calidad académica de instituciones, en el rol de Par Académica Internacional.
¿Me podría ampliar el pensamiento que Ud. esboza sobre la misión institucional de la educación superior?
La búsqueda de la verdad como finalidad de la educación superior debe inspirar a las instituciones del saber, a constituirse en el faro que ilumina a la sociedad, ayudándola acomprender las paradojas del presente, entender el pasado y ayudarla a vislumbrar un futuro de dignidad para todas las personas. Es allí donde se produce el encuentro armonioso entre la razón de ser de su existencia y la actuación comprometida y ética en el ejercicio de la acción educadora.
¿Cómo está el termómetro de la educación superior en nuestros días?
Considero que la III Conferencia Regional de la Educación Superior, celebrada en la ciudad de Córdoba en junio de 2018, junto con producciones académicas relevantes sobre el papel estratégico de la educación superior en el desarrollo sostenible de América Latina y el Caribe, entre los que se incluye el Plan de acción 2018-2028, con metas para incrementar la cobertura con calidad, equidad, inclusión social y pertinencia; curricula más flexibles y el compromiso de buscar estrategias para jerarquizar la carrera docente, son instrumentos orientadores del camino por donde debe transitar la educación superior en la próxima década.
En cuanto a control de calidad de las distintas universidades habilitadas en el país, ¿Cuál es el sistema de control utilizado actualmente?
En nuestro país, la Ley 4995/2013 fue promulgada con el objeto de regular la educación superior, definir los tipos de instituciones que la integran, establecer sus normativas y los mecanismos que aseguren la calidad y pertinencia de los servicios que prestan las instituciones, incluyendo la investigación. Así lo expresa el Artículo 1º. Además, en el año 2003 fue creada la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior, mediante Ley Nº. 2072/2003, con la finalidad de evaluar y, en su caso, acreditar la calidad académica de las instituciones de educación superior que se someten a su escrutinio, con lo cual podemos decir que existe un marco normativo propicio para abordar el aseguramiento de la calidad de la educación, articulando acciones entre los entes responsables de la educación superior.
A nivel regional, ¿En qué posición se encuentran las universidades del país?
A nivel regional se viene trabajando, desde la década de los noventa, en el contexto del MERCOSUR Educativo, y se cuenta con parámetros comunes para estimar la calidad académica, habiendo evolucionado desde un mecanismo experimental a un sistema de acreditación regional de carreras universitarias - ARCUSUR. En mi experiencia, en dichos procesos he podido notar que, frente a países de la región, en Paraguay, necesitamos dar pasos hacia adelante en cuanto a la investigación, y para ello, se requiere una sostenida inversión. En la universidad hay que hacer ciencia, es el ámbito natural donde se genera, produce y gestiona el conocimiento.
¿Qué modelo de universidad sería la más adecuada a la idiosincrasia paraguaya?
La universidad como todas las instituciones creadas en un tiempo determinado, son parte de un proceso de evolución desde su origen hasta la actualidad y no está exenta de errores. El acontecer social, político y cultural cambiante con el paso de los años y, sobre todo, la ciencia nos debe recordar que la construcción de ese modelo debe ser construido de manera participativa, con todos los actores vinculados a la educación superior que deje ver la diversidad territorial y cultural que la caracteriza, colocando en el centro del debate la finalidad sobre la cual descansa su acción, la búsqueda de la verdad.
¿Cómo se llega a la esencia de la educación superior?
Con espacios públicos ganados para la reflexión, pues donde no se piensa no hay esencia.
¿Cuál es su reflexión general sobre la calidad de los docentes universitarios?
El fecundo debate sobre la figura preponderante de los y las docentes en los foros regionales y mundiales de los últimos años ha dado paso a importantes decisiones a nivel nacional, podemos mencionar la Ley 4995/2013 que, a la vez de reglamentar, contribuye a generar procesos de desarrollo profesional continuo al interior de las instituciones. Y pienso que las instituciones deben asumir con decisión el compromiso de dignificar la profesión docente, brindando condiciones laborales y salariales apropiadas, impulsando mecanismos de reconocimiento y promoción de la carrera docente.
En su opinión, ¿La universidad paraguaya está lanzando profesionales que puedan lograr el empuje de desarrollo que el país necesita?
El desempeño de profesionales de alta calificación, tanto en la administración pública como en el ámbito privado dan cuenta de ello. Sin embargo, habrá que lograr formular una política para la educación superior concordante con el Plan Nacional de Desarrollo Paraguay 2030.
¿Alguna reflexión que quiera agregar a este instructivo y ameno diálogo?
Nos queda el desafío de incorporar en el debate y la acción de la educación superior los grandes temas, como Interculturalidad, Inclusión, políticas públicas que fomenten la participación efectiva de la mujer, el financiamiento de la educación superior como política de Estado, la dimensión internacional de los programas de posgrado y, sobre todo, el compromiso con la formación integral y ética de personas, ciudadanos, ciudadanas y profesionales, capaces de transformar su propia realidad, la de su comunidad y del país.
Norma Marecos Cáceres es Doctora en Educación con énfasis en Gestión de la Educación Superior por la Universidad Nacional de Asunción. También es Magíster en Política Educativa por la Universidad Alberto Hurtado, Chile.
**Martín Ramírez Machuca
Doctor en lingüística, lenguas, filosofía, educación y didáctica.
Universidad de Kiel, Alemania.