La pandemia y el aprendizaje de salir adelante como sea

11 Octubre de 2020
11 Octubre de 2020
La pandemia y el aprendizaje de salir adelante como sea
La pandemia y el aprendizaje de salir adelante como sea

El duro golpe en la economía, por el confinamiento obligatorio por la pandemia, tuvo evidencias más severas en las zonas fronterizas y el trabajador esteño tuvo que reinventarse para seguir llevando el sustento a su casa y cubrir sus gastos mensuales. Es el caso de la pareja conformada por Vanessa Ayala y Rubén Blanco, quienes no se dejaron estar con la crisis y emprendieron con una empresa dedicada a la venta de electrónicos vía online y artículos de limpieza elaborados por ellos mismos.

La pareja, acostumbrada a las ventas, pero en el microcentro, con turistas brasileños y argentinos, quedaron con los recursos cercenados con el cierre de la frontera y la cuarentena total. La tienda donde trabajaban cerró sus puertas, pero ellos estaban decididos a no esperar subsidios del Estado o del servicio social, porque están acostumbrados a trabajar, a ganar lo suyo, con su esfuerzo.

Fue así que surgió, primeramente, la firma VR Productos de Limpieza y empezaron con la elaboración de alcohol en gel, alcohol puro y luego los detergentes, aromatizantes y suavizantes, que serviría para solventar los gastos diarios. Sin embargo, la respuesta de sus amigos, conocidos y familiares fue muy satisfactoria y las ventas dispararon.

Rubén se encarga de elaborar los productos, mientras Vanessa levanta los pedidos y así, en los primeros meses de la cuarentena, ya estaban con un importante respaldo económico, para salvar las necesidades, pero no era lo mismo que estar en el microcentro realizando ventas a mayor escala.

Los electrónicos

Como la pareja también se entiende bastante en los negocios, resolvieron invertir sus ahorros, que ya estaban tocando para cubrir gastos, en los primeros meses del aislamiento obligatorio, y resolvieron habilitar la venta online de productos electrónicos, una cuestión que ellos entienden muy bien, porque lo hacían en un local donde Rubén era el encargado en la galería Jebai Center, del microcentro de Ciudad del Este.

“Sabemos vender esos productos, pero tuvimos otro desafío, llegar al comprador paraguayo, que compra las mercaderías, pero no en la cantidad y precios que le pasamos al turista extranjero. Creo que pudimos conquistarle al paraguayo y gracias a Dios, no solo nos quedamos con clientes de Ciudad del Este o Presidente Franco, sino también en el interior del Alto Paraná y el país”, dijo Vanessa.

La pareja asegura que “están estirando el carro” y que no saben qué habría pasado si solamente lamentaban el cierre de frontera y esperaban que las cosas caigan del cielo. Dicen que pueden cubrir sus deudas, aunque no todas, o les sirve para sortear las adversidades que fueron surgiendo a lo largo de estos siete meses.

La vuelta no será tan rápida

La pareja prefiere la cautela, pese a que, en cualquier momento, puede darse la reapertura del Puente de la Amistad, afirman que no se arriesgarían a dejar todo de buenas a primeras y volver a la tienda del microcentro. Prefieren mirar el panorama y analizar las ventajas y desventajas para seguir en el emprendimiento o volver a venderle electrónicos a los turistas.

“Yo rescato que aprendimos a darle importancia al consumidor paraguayo, es una enseñanza para todos los vendedores de la frontera, porque antes en el centro nadie quería atenderle al paraguayo, pero son nuestros compatriotas los que ahora son clientes y cumplen no solo con nosotros, sino con todos los que se ingeniaron para salir del atasco económico que trajo la pandemia”, expresó igualmente Rubén Blanco.

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