Especie frugívora

La mal llamada "Golondrina Azul" del Paraguay

Es una de las aves más llamativas y singulares que habitan los bosques y ambientes boscosos del país, donde se la conoce en guaraní como piririguitî.
Macho de tangara golondrina. Foto: Carlos Ortega.

Tersina viridis es una de las más de 700 especies de aves que tenemos en Paraguay y es conocida popularmente como "golondrina azul", pero no es una golondrina; se la conoce también como "tangará golondrina", y este nombre común lo encuentro mucho más aceptable. Es una de las aves más llamativas y singulares que habitan los bosques y ambientes boscosos del Paraguay, donde se la conoce en guaraní como piririguitî. Su plumaje azul intenso en los machos y verde en las hembras la convierte en una especie fácil de reconocer y admirar, tanto por observadores de aves como por cualquier persona que disfrute de la naturaleza. Ver un azul tan llamativo, como un verde en un ave, es raro, a menos que sea una cotorra o pariente de los loros. Y fue Carlos Ortega, una vez más, quien me compartió estas fotos que me motivaron a escribir sobre la especie.

Esta hermosa ave pertenece al grupo de los tráupidos o la familia Thraupidae, el grupo de aves que alberga a los fruteros y tangarás, aunque su aspecto recuerda al de una golondrina por su cuerpo estilizado y alas largas, que dio origen al nombre común. Los machos tienen un llamativo azul turquesa brillante con detalles negros o negruzcos, mientras que las hembras presentan un verde suave, también muy llamativo en un ave con esa forma (que no es un loro o cotorra), lo que evidentemente les ayuda a camuflarse entre el follaje. Ambos sexos tienen un pico corto y fuerte, ideal para alimentarse de frutas y pequeños insectos. Cuando está presente, se la puede ver porque es muy confiada y se ubica en lugares visibles.

Tangara golondrina macho lateral. Foto: Carlos Ortega.

Este tangará se encuentra principalmente en la Región Oriental de Paraguay, en áreas de bosque húmedo y subtropical, en particular en el Bosque Atlántico del Alto Paraná (BAAPA), que se comparte con Brasil y Argentina, y es uno de los más ricos en biodiversidad del país y alberga una gran variedad de aves, mamíferos y plantas; si bien la especie habita estos ambientes desde Panamá hasta la Argentina. Hay varios lugares donde la especie se puede ver en Paraguay, como en varias unidades de conservación como San Rafael - Tekoha Guasu, Mbaracayú y en fragmentos de bosque en los departamentos de Canindeyú, Concepción, Amambay, Alto Paraná e Itapúa; si bien, he visto a la especie en zonas boscosas del Departamento Cordillera, específicamente en Itacurubí de la Cordillera.

Esta especie es principalmente frugívora y se alimenta de frutos silvestres, bayas y ocasionalmente de insectos, especialmente durante la época de cría, cuando requiere mayor cantidad de material proteico. Su papel ecológico es fundamental, ya que al consumir frutas y dispersar semillas contribuye a la regeneración del bosque. Suele moverse en parejas o pequeños grupos, y es común verla en los bordes del bosque, en claros y cerca de cursos de agua, visible y confiada, como ya dijimos.

Durante la temporada de reproducción, construyen nidos en cavidades de árboles o en ramas que se ubican en lugares altos, donde la hembra pone de dos a tres huevos y ambos sexos participan en la alimentación de los polluelos, lo que aumenta las posibilidades de supervivencia de la descendencia.

Si encuentras o ves un Tersina viridis, puedes considerar que estás en un bosque que goza de buena salud, ya que la especie es considerada una especie indicadora; su presencia señala ambientes bien conservados y ricos en recursos alimenticios, para guarecerse y para nidificar. Además, al ser dispersora de semillas, ayuda a mantener la diversidad vegetal y la estructura del bosque, beneficiando a otras especies animales y vegetales.

Si bien la especie no está considerada en peligro crítico, la fragmentación de su hábitat y la pérdida de bosques evidentemente afectan sus poblaciones a largo plazo; por eso, la conservación de unidades de conservación como San Rafael y Mbaracayú es clave para asegurar su supervivencia y la de muchas otras especies.

Tangara golondrina hembra. Foto: Carlos Ortega.

En Paraguay existen iniciativas de conservación que buscan proteger los remanentes de bosque y promover prácticas sostenibles, involucrando a comunidades locales y pueblos indígenas. El conocimiento tradicional sobre las plantas y animales del bosque es un recurso valioso para la gestión y restauración de estos ecosistemas, y la existencia de los corredores biológicos y bioculturales con un buen manejo son algunas de las esperanzas para que esta especie pueda seguir siendo parte de la naturaleza del país.

Asegurar que el tangará golondrina persista tiene como requisito fundamental mantener y restaurar los bosques del Paraguay. Esta ave no solo embellece nuestros paisajes, sino que también cumple funciones ecológicas vitales, y proteger su hábitat significa asegurar agua limpia, aire puro y recursos naturales para las generaciones presentes y futuras.

Tersina viridis es un símbolo de la belleza y la riqueza natural de Paraguay. Conocerla y protegerla es un compromiso de todos. Gracias a Carlos Ortega por compartir fotos de esta bella ave que habita el territorio nacional.