Una escena cargada de ternura y lealtad se vivió en un hospital, donde don Evaristo llegó herido tras sufrir una brutal agresión en la calle. Con la cabeza vendada y en silla de ruedas, avanzaba lentamente por los pasillos, pero al frente lo esperaba paciente su inseparable compañero: "Pequeño".
El fiel perro no se apartó de su dueño ni en los momentos más duros. Estuvo a su lado en la ambulancia, en la camilla y también dentro del centro de salud, gracias a la comprensión de médicos y personas solidarias que permitieron su presencia.
La organización Huellas Paraguay compartió el conmovedor video de la escena, que rápidamente se viralizó en redes sociales y despertó la admiración de miles por el amor incondicional de este pequeño guardián.