Medio ambiente

La espátula rosada: un tesoro de los humedales paraguayos

Esta ave, científicamente conocida como Platalea ajaja, es un elemento emblemático de la biodiversidad acuática de la región neotropical, muy característica por su plumaje rosado y su pico aplanado en forma de cuchara, lo que le da el nombre de garza pico cuchara, también una adaptación a una alimentación por tanteo en aguas someras.
Espatula. Foto: Carlos Ortega.

El apreciado Carlos Ortega me compartía hace unos días una foto de la espátula o espátula rosada o garza rosada, y en un reciente viaje la querida Menchi Garay tomaba fotos de varias de ellas que andan por unos humedales. A ambos, gracias por compartirnos esas fotos, así que vamos a lo que me convoca. Esta ave, científicamente conocida como Platalea ajaja, es un elemento emblemático de la biodiversidad acuática de la región neotropical, muy característica por su plumaje rosado y su pico aplanado en forma de cuchara, lo que le da el nombre de garza pico cuchara, también una adaptación a una alimentación por tanteo en aguas someras. En Paraguay es frecuente en humedales extensos del Bajo Chaco, Ñeembucú y el Pantanal, donde utiliza esteros, lagunas y márgenes y áreas de inundación de grandes ríos. Se la suele ver también en zonas acuáticas de los sistemas agrícolas como los arrozales.

Pertenece a la familia Threskiornithidae, donde comparte parientes con los cuervillos o ibises; presenta patas largas, cuello estilizado y un pico espatulado con alta sensibilidad táctil, que barre lateralmente el agua y el lodo para detectar presas; por eso lo del tanteo que mencionaba antes. El color rosado se intensifica en temporada reproductiva por los carotenoides de la dieta, especialmente crustáceos y otros invertebrados acuáticos que encuentra y consume en el agua.

La ajajai, como se la conoce en guaraní (una palabra más del idioma guaraní que contribuyó con el latín y el griego a la nomenclatura científica), tiene una distribución que va desde el sur de Estados Unidos y el Caribe hasta el norte de Argentina y Uruguay, incluyendo Brasil, Bolivia y Paraguay. En el país se la observa en sistemas de humedales de la Región Occidental (Chaco) y la Región Oriental, así como en planicies de inundación de los ríos Paraguay y Paraná, con unos movimientos regionales que siempre siguen la dinámica de los pulsos de inundación y disponibilidad de hábitat de humedales como los esteros y lagunas.

Espatula rosadas en humedales de Ñeembucú. Foto: Menchi Garay.

La espátula rosada prefiere aguas poco profundas como lo son los esteros, bañados, marismas y manglares (que no tenemos en Paraguay), lagunas, orillas de ríos y áreas con vegetación emergente; y allí tolera ambientes dulces y salobres. En el país es típica de humedales abiertos con barros blandos y vegetación palustre (p. ej., totoras, gramíneas inundables), y descansa y nidifica en islas o bosques bajos adyacentes.

En cuanto a su alimentación, depreda peces pequeños, camarones y otros crustáceos, insectos acuáticos, moluscos y ocasionalmente anfibios; es una carnívora realmente. Su técnica consiste en caminar con el pico sumergido, barriendo de lado a lado y cerrándolo al contacto con la presa. Los carotenoides de crustáceos y otros invertebrados contribuyen al tono rosado del plumaje, especialmente en adultos reproductores.

Si bien para mí es una tarea pendiente, sé que nidifica en colonias (a veces mixtas y comparte el ambiente de nidificación con garzas y cormoranes), construyendo plataformas de ramas en arbustos o árboles sobre agua o suelos anegados. La reproducción es estacional y monógama para esa temporada; al otro año, "si te he visto, no me acuerdo". La puesta suele ser de 2 a 3 huevos con incubación, que es compartida por ambos sexos, y los pichones empluman alrededor de las seis semanas. La madurez sexual se alcanza cerca de los tres años.

Si alguien quiere asegurar ver la espátula, pues deberá ir al Ñeembucú, donde las vimos recientemente, y el Valle del Lago Ypoá. Estos lugares conforman el mayor sistema de humedales de la Región Oriental, con vastas planicies de inundación conectadas a la cuenca del Plata. El Bajo Chaco también es un lugar donde avistarlas, ya que allí hay un mosaico de esteros, cañadas y lagunas con alta productividad, que es utilizado por bandadas de la especie para forrajeo y descanso. La conectividad hidrológica del Bajo Chaco sostiene movimientos locales y colonias temporales en años húmedos. Otro lugar es el Pantanal Paraguayo, parte norte de la llanura aluvial del río Paraguay; en pulsos de inundación provee hábitats extensos de alimentación y refugio. Todos estos paisajes sostienen agregaciones de varias especies de aves acuáticas, con espátulas que se concentran en los bordes someros.

La garza rosada realiza desplazamientos regionales siguiendo la estacionalidad de inundaciones, y en Paraguay, las máximas abundancias se registran típicamente tras crecientes, cuando afloran o abundan invertebrados y peces juveniles en esteros y lagunas someras que fácilmente son detectadas y consumidas por las espátulas. La especie usa sitios de descanso diurno en islas de vegetación densa y se alimenta en bordes abiertos al amanecer y atardecer.

Esta bella especie que ornamenta nuestros humedales, con un color diferente que contrasta con el entorno, está clasificada como de Preocupación Menor (LC) por la UICN, con una tendencia poblacional estable, aunque históricamente sufrió declives o reducciones por la caza para la extracción de sus coloridas plumas, pero esto ocurrió en Norteamérica. En Paraguay, sus riesgos principales derivan de la pérdida y degradación de los humedales, como los drenajes, canalizaciones, conversión a agricultura intensiva, la alteración de regímenes hidrológicos, contaminación y perturbación de sus colonias. La conservación de grandes humedales conectados y la gestión sostenible del agua son claves para su persistencia.

Si queremos seguir teniendo como elemento clave de nuestros humedales a las espátulas, debemos mantener la conectividad hidrológica y los pulsos naturales de inundación en tres regiones claves: Ñeembucú, Bajo Chaco y Pantanal. Además, debemos proteger las colonias y sitios de alimentación que son críticos durante la temporada reproductiva, con límites de acceso y control de perturbaciones, así como monitorear poblaciones y calidad del agua, priorizando áreas Ramsar y otros humedales de alto valor, y promoviendo prácticas productivas compatibles con humedales (p. ej., arrozales con zonas de amortiguamiento, ganadería de bajo impacto, y otros).

La espátula rosada es un indicador de humedales saludables; cuando las vemos, sabemos que el agua y la vida que alberga el agua (vegetación y fauna) están en buenas condiciones. La presencia y el éxito reproductivo de las espátulas reflejan la integridad ecológica de los sistemas acuáticos paraguayos, así que tenemos que conservar los esteros, lagunas y planicies de inundación, para así proteger también la base alimentaria y el ciclo de vida de esta especie icónica de la avifauna y de los humedales del país.

Gracias, Menchi y Carlos, por motivar a escribir sobre esta bella ave.