La Dra. Emilce Sena Correa, docente investigadora de la Facultad Politécnica de la Universidad Nacional de Asunción (FP-UNA), desarrolló una estancia de investigación cofinanciada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) en la Universidad Complutense de Madrid. La actividad se centró en el análisis de la Ciencia Abierta dentro del marco de la Comunidad Europea, con especial énfasis en su evolución en España.
Durante su estadía, la investigadora trabajó en el estudio de las políticas, estrategias e iniciativas de ciencia abierta en España, evaluando tanto sus avances como sus limitaciones. El objetivo fue comprender estas experiencias para analizar su posible aplicación en Paraguay.
El trabajo se desarrolló en colaboración con el Grupo de Investigación Biblioteca, Información y Sociedad, además de incluir intercambios con referentes del área y entrevistas a actores clave de proyectos en España y Portugal. Estas actividades permitieron enriquecer el análisis con distintas perspectivas y experiencias concretas.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la ciencia abierta es un movimiento global que busca que el conocimiento científico sea accesible, transparente, colaborativo y reutilizable para todos. En ese marco, se destaca que en el 2021 se aprobó la Recomendación de la UNESCO sobre la Ciencia Abierta, la cual promueve un cambio de paradigma para que los resultados de la investigación sean más inclusiva y equitativa, sirviendo tanto a la ciencia como a la sociedad al eliminar las brechas existentes.
La UNESCO identifica cuatro pilares fundamentales en la Ciencia Abierta: el conocimiento científico abierto; las infraestructuras de ciencia abierta (como repositorios, revistas de acceso abierto y laboratorios); la ciencia ciudadana; y, finalmente, el reconocimiento de los saberes ancestrales e indígenas.
En Paraguay, ya existen bases importantes, con iniciativas impulsadas por el CONACYT y universidades que permiten el desarrollo de repositorios institucionales, revistas de acceso abierto y programas orientados a mejorar la calidad editorial. Además, los criterios de evaluación académica también incentivan la producción científica y el fortalecimiento de capacidades institucionales.
La Dra. Emilce destaca que, aunque los actores que impulsan la ciencia abierta en el país aún son limitados, existen esfuerzos sostenidos desde la academia, como el Grupo de Investigación en Ciencia de la Información de la Facultad Politécnica, así como el rol estratégico del CONACYT en la gestión de repositorios y la articulación con iniciativas internacionales.
Más allá del intercambio académico, uno de los principales aportes de este tipo de experiencias es su potencial impacto en el país. La ciencia abierta puede contribuir a aumentar la visibilidad de la producción científica nacional, facilitar el acceso al conocimiento y evitar barreras como la dispersión de información o los costos de acceso a publicaciones.
Finalmente, la Dra. Sena destaca que este proceso también implica un cambio cultural, explicando que promover la ciencia abierta requiere de políticas, infraestructura, formación, sensibilización y compromiso por parte de investigadores, instituciones y la sociedad en general.