Observatorio

Infancias invisibles: la otra cara del Día del Niño en el Chaco paraguayo

En una región donde el juego convive con la desigualdad, miles de niños crecen entre carencias y sueños que esperan ser escuchados.
Imagen de referencia. Gentileza.

En el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, que fue el 9 de agosto, y por la Semana de la Niñez en Paraguay, la Coordinadora por los Derechos de la Infancia y la Adolescencia (CDIA) presentó el Boletín "Niñez y Adolescencia en el Chaco Paraguayo" a través de un conversatorio con referentes de comunidades indígenas, organizaciones e instituciones locales del Chaco. El documento busca visibilizar las desigualdades que viven las niñas, niños y adolescentes para promover políticas públicas que respondan a las realidades del territorio chaqueño.

En el Chaco paraguayo, tierra de horizontes infinitos y culturas ancestrales, viven más de 71.000 niñas, niños y adolescentes. Uno de cada tres pertenece a comunidades indígenas, donde la niñez es mayoría en la población y la vida transcurre entre ríos lejanos, caminos de tierra y cielos inmensos. Pero detrás de las postales de atardeceres color fuego, se esconden realidades que rara vez llegan a las portadas.

Siete de cada diez niños, niñas y adolescentes no logran finalizar el colegio, y las condiciones de vida reflejan una exclusión estructural que amenaza con repetirse en las próximas generaciones si no se impulsan cambios de fondo. Así lo confirma el Boletín, presentado en el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas.

Los datos son alarmantes: el 67,29% de las viviendas en la región tiene al menos una necesidad básica insatisfecha y el 55,33% de los hogares carece de agua corriente, según el Censo Nacional de Población y Viviendas 2022. Además, tres de cada diez comunidades indígenas no cuentan con escuelas o colegios, lo que limita de raíz las oportunidades educativas.

La violencia también marca la vida de la niñez chaqueña. En 2024 se registraron 893 denuncias de niños, niñas y adolescentes víctimas de violencia intrafamiliar en los tres departamentos de la región, de acuerdo con datos del Ministerio Público sistematizados por CDIA Observa.

El informe subraya que las políticas públicas y los sistemas de protección deben tener un enfoque territorial e intercultural, priorizando el bienestar social de todas las comunidades y familias del Chaco. La propuesta es avanzar en respuestas integrales y sostenidas que contemplen la realidad y diversidad de esta región, considerada una de las más desafiantes del país.

Aun así, en medio de estas cifras duras, hay historias de resistencia: maestras que enseñan bajo árboles, familias que comparten el agua escasa, jóvenes que sueñan con ser los primeros en su hogar en vestir toga y birrete. El Día del Niño, para ellos, es una mezcla de risas y desafíos, un recordatorio de que la infancia merece celebrarse todos los días, pero también protegerse con políticas que miren su realidad.

En el Chaco, la niñez crece entre contrastes; por un lado, la belleza de su tierra y, por otro, la dureza de sus condiciones. Escuchar sus voces y garantizar sus derechos es el primer paso para que sus sueños y su futuro no se apaguen en el silencio de la distancia.