El 31 de agosto se celebra el Día Internacional de la Obstetricia y la Embarazada, fecha establecida en 1962 en memoria de San Ramón Nonato, patrono de los obstetras, parturientas y embarazadas. La conmemoración busca resaltar la importancia de estos profesionales en el cuidado integral de la salud de la madre y el recién nacido.
La obstetricia es mucho más que la asistencia en el parto. Se trata de una disciplina que acompaña a la mujer en todas las etapas de la salud sexual y reproductiva, desde la planificación familiar hasta la lactancia materna, pasando por el control prenatal y la atención posparto. En la actualidad, su labor se extiende también a la promoción de la salud sexual y reproductiva de adolescentes, la prevención de enfermedades y la educación en anticoncepción.
En Paraguay, la Facultad de Ciencias Médicas de la UNA y el Hospital de Clínicas cuentan con un Departamento de Obstetricia a cargo de la Lic. Cleide Ribas, que trabaja estrechamente con la Cátedra y Servicio de Gineco Obstetricia. Solo en el año 2022, en plena pandemia, se registraron 1.512 nacimientos por parto vaginal y cesárea en el hospital. En el primer semestre de 2023, ya suman 765 nacimientos, además de más de 9.300 consultas en el área de salud sexual y reproductiva.
Durante el acto conmemorativo realizado en el auditorio de la Cátedra y Servicio de Gineco Obstetricia, autoridades académicas y profesionales de la salud destacaron la entrega de los obstetras. Hubo números artísticos, obsequios y palabras de reconocimiento hacia quienes cumplen esta vocación con compromiso y humanidad.
A nivel mundial, los obstetras asumen cerca del 85% de las atenciones en salud sexual y reproductiva, siendo clave su aporte en la reducción de la mortalidad materna, neonatal y fetal. Su rol fue aún más visible durante la pandemia del COVID-19, cuando continuaron asistiendo partos y brindando acompañamiento a embarazadas en albergues, en un contexto de alto riesgo y vulnerabilidad.
Más allá de la asistencia médica, los obstetras cumplen una función esencial: cuidar la vida, la dignidad y la salud emocional de la mujer y su bebé, acompañando uno de los momentos más significativos en la vida de las familias.