Un momento de extrema tensión se vivió en aguas del río Paraná, cuando Elido Vega, oriundo de Ita Corá, departamento de Ñeembucú, estuvo a punto de naufragar mientras navegaba solo en una pequeña canoa. La embarcación comenzó a hundirse debido a las condiciones adversas del clima, dejando al hombre a la deriva en una zona de aguas internacionales.
El incidente ocurrió en el sector comprendido entre Itatí, Argentina, y General Díaz, Paraguay, donde Vega quedó expuesto al peligro mientras intentaba mantenerse a flote luego de que el agua ingresara progresivamente a su embarcación.
La situación cambió cuando una lancha de pasajeros que cubría habitualmente el recorrido fronterizo divisó al hombre desde aproximadamente 500 metros de distancia. El conductor de la embarcación, Juan Medina, decidió modificar el rumbo y acercarse para brindar asistencia.
Con apoyo de los pasajeros, Medina logró concretar el rescate y subir a Vega a bordo pocos instantes antes de que la canoa terminara completamente sumergida. El hombre fue auxiliado sin sufrir consecuencias mayores y pudo regresar a tierra firme.
El episodio puso nuevamente en evidencia los riesgos que enfrentan los pobladores ribereños que utilizan pequeñas embarcaciones como medio de traslado o trabajo en el río Paraná. En estas zonas, los cambios repentinos del clima, especialmente los fuertes vientos y las corrientes, pueden transformar una navegación cotidiana en una situación de emergencia.
Tras el rescate, Vega destacó el accionar de quienes viajaban en la lancha y calificó lo ocurrido como una experiencia límite que pudo terminar en tragedia. La rápida reacción del conductor y la colaboración de los pasajeros fueron determinantes para evitar un desenlace fatal.
El caso se suma a otros episodios registrados en el río Paraná, donde las autoridades y equipos de emergencia han advertido sobre la importancia de extremar precauciones durante la navegación, especialmente en embarcaciones pequeñas y en condiciones climáticas desfavorables.