Hantavirus: ¿Cómo se contagia y qué precauciones tomar ante una enfermedad que no tiene cura?
El Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS) informó sobre la situación epidemiológica del hantavirus en Paraguay, una enfermedad viral zoonótica de transmisión esporádica que se presenta en zonas endémicas, principalmente en el Chaco paraguayo.
La vigilancia epidemiológica permite la detección oportuna de casos, el inicio de investigaciones y la implementación de acciones de control y prevención para reducir la morbilidad y la letalidad.
¿Cómo identificar?
De acuerdo con las guías clínicas de la OPS, identificar el hantavirus a tiempo es un desafío, ya que el periodo de incubación puede variar entre una y ocho semanas. Los síntomas iniciales suelen confundirse con una gripe fuerte, presentando fiebre alta repentina, fatiga intensa y dolores musculares. Sin embargo, la peligrosidad radica en su velocidad de evolución; si el cuadro avanza, el paciente puede desarrollar el Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus (SCPH), caracterizado por la acumulación de líquido en los pulmones.
Ante la presencia de estos cuadros, la recomendación de las autoridades de salud es la consulta inmediata. La OMS subraya que, debido a que la progresión puede ser fulminante, la detección temprana es, hasta el momento, la herramienta más efectiva para mejorar el pronóstico del paciente a través de cuidados intensivos.
Uno de los puntos más críticos señalados por los centros de control de enfermedades es que no existe un tratamiento antiviral específico ni una vacuna aprobada para el público general. El manejo médico actual es exclusivamente de soporte, basándose en la administración de oxígeno y asistencia respiratoria mecánica.
Casos registrados en Paraguay
En el país, la región Occidental o Chaco es considerada el principal foco de circulación del virus entre roedores. También se han registrado casos aislados en la región Oriental, en departamentos como Concepción e Itapúa, afectando mayormente a varones adultos jóvenes vinculados a actividades rurales y de exposición ambiental.
Entre 2020 y 2025 se reportaron 110 casos de hantavirus, con una concentración del 73 % en Boquerón. En el mismo periodo, la letalidad acumulada alcanzó el 14 %. Los registros también incluyen casos en Presidente Hayes, Alto Paraguay y reportes aislados en Concepción e Itapúa.
En lo que va de 2026, se confirmaron tres casos, todos en hombres: dos en Boquerón (grupo de 20 a 39 años) y uno en Presidente Hayes (15 a 19 años).
Modo de transmisión
El hantavirus se mantiene en la naturaleza a través de roedores infectados de forma crónica. En Paraguay, el principal reservorio identificado es el Callomys laucha. El virus se elimina por orina, heces y saliva, y su transmisión al ser humano ocurre principalmente por inhalación de partículas contaminadas. También puede ingresar por heridas, mucosas o mordeduras.
Las actividades rurales, agrícolas, de construcción y recreación en zonas silvestres se consideran factores de riesgo. No se ha confirmado transmisión de persona a persona en el país, salvo el virus Andes, que no circula en Paraguay.
Síntomas y evolución
El periodo de incubación varía entre 4 días y 6 semanas. Los síntomas iniciales incluyen fiebre repentina, dolor de cabeza, dolores musculares, debilidad y, en algunos casos, vómitos y diarrea. La enfermedad puede evolucionar a cuadros graves que requieren atención en unidades de cuidados intensivos.
No existe tratamiento específico ni vacuna, por lo que el abordaje es de soporte clínico.
Medidas de prevención
El Ministerio de Salud recomienda reforzar las acciones de prevención, entre ellas;
Informar a la población sobre los modos de transmisión y las actividades de riesgo.
Extremar las medidas de protección en áreas de riesgo para evitar el contacto con excretas de roedores.
Proveer equipos de protección a trabajadores en riesgo.
Usar tapabocas al remover polvo en zonas rurales o periurbanas, y limpiar áreas cerradas con agua y lavandina antes de ingresar.
Evitar llevar pastos o ramitas a la boca.
Prevenir el acceso de roedores a viviendas y almacenar correctamente alimentos y residuos.
Evitar el uso de cebos y trampas en viviendas rurales; mantener áreas limpias y ordenadas.
Manipular animales muertos solo con guantes y tapabocas.
Durante inundaciones, incendios o deforestación, aumentar la vigilancia y la alerta ante fiebre inespecífica.