La ictericia es un signo clínico caracterizado por la coloración amarillenta de la piel, las mucosas y la parte blanca de los ojos debido al aumento de la bilirrubina en la sangre. Aunque en algunos casos puede ser un cuadro pasajero, también puede ser la primera manifestación de enfermedades que comprometen el hígado, la vesícula o las vías biliares, explicó el cirujano laparoscópico Hugo Rojas durante una entrevista en Radio Unión 800 AM.
El especialista aclaró que la ictericia no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma cuya causa debe ser investigada mediante estudios clínicos y laboratoriales. Indicó que la bilirrubina es un pigmento que se produce durante la degradación normal de los glóbulos rojos y que, en condiciones normales, es procesada por el hígado para su eliminación.
Rojas explicó que en los recién nacidos la ictericia es frecuente debido a la inmadurez del hígado y, en la mayoría de los casos, desaparece con tratamiento mediante fototerapia o exposición controlada a la luz, siempre bajo supervisión médica.
Durante la entrevista también señaló que algunos adultos presentan elevaciones transitorias de la bilirrubina sin padecer una enfermedad hepática. Citó como ejemplo el síndrome de Gilbert, una condición genética benigna en la que situaciones como el estrés, el ayuno prolongado, la deshidratación, infecciones o el esfuerzo físico pueden desencadenar episodios de ictericia sin provocar daño al hígado.
No obstante, advirtió que cuando la coloración amarillenta aparece acompañada de dolor abdominal, fiebre, orina oscura, heces de color claro, picazón intensa, pérdida de peso o malestar general, es fundamental consultar de inmediato, ya que podría tratarse de hepatitis, cálculos que obstruyen las vías biliares, inflamación de la vesícula, tumores del páncreas o enfermedades hepáticas de mayor complejidad.
El médico destacó que el diagnóstico oportuno permite identificar el origen del problema mediante análisis de sangre para medir los niveles de bilirrubina y pruebas de función hepática, complementadas, cuando es necesario, con estudios por imágenes como ecografías o tomografías. El tratamiento, remarcó, dependerá exclusivamente de la causa que origine la ictericia y no del síntoma en sí.
Finalmente, Rojas recomendó evitar la automedicación y acudir a un profesional de la salud ante cualquier cambio en la coloración de la piel o los ojos, recordando que, aunque en algunos casos la ictericia puede ser transitoria y benigna, en otros constituye una señal de alerta que requiere atención médica inmediata para prevenir complicaciones.