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Envejecer con propósito: cómo viven los adultos mayores activos en Paraguay

En Paraguay, el envejecimiento dejó de ser sinónimo de retiro y pasividad. Cada vez más personas de esta franja etárea optan por mantenerse activos, ya sea emprendiendo, enseñando oficios o incluso volviendo a estudiar. El cambio cultural en torno a la vejez está transformando silenciosamente la forma en que el país mira al paso del tiempo: ya no se trata solo de "vivir más años", sino de vivir con propósito.

2 Noviembre de 2025
2 Noviembre de 2025
Cada vez más paraguayos mayores de 60 siguen trabajando, emprendiendo o enseñando.
Cada vez más paraguayos mayores de 60 siguen trabajando, emprendiendo o enseñando. Foto: IA.

Según la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos (DGEEC), más del 12% de la población paraguaya supera los 60 años, y la tendencia va en aumento. En los próximos 15 años, el país podría duplicar su proporción de adultos mayores. Pero lejos de ser un grupo pasivo, muchos siguen participando del mercado laboral, sobre todo en el sector informal o en pequeños negocios familiares. Otros, aprovechan la jubilación para iniciar proyectos que antes habían postergado: talleres de costura, huertas urbanas, venta de productos caseros, clases de música o alfabetización digital.

En las plazas, en los clubes de adultos mayores y hasta en las aulas universitarias, se observa una generación que desafía los estereotipos. En Asunción y ciudades del interior, cada vez más personas mayores se inscriben en cursos de idiomas, informática o arte. Las universidades públicas y privadas ofrecen programas adaptados para mayores de 60, donde la motivación no es obtener un título, sino mantener la mente activa y ampliar los vínculos sociales. "Estudiar a los 70 no es una rareza, es una forma de salud mental", suelen repetir los promotores del envejecimiento activo.

El cambio también se refleja en los espacios públicos y en las políticas de salud. Si bien todavía existen grandes brechas —especialmente en zonas rurales—, las estrategias de envejecimiento saludable impulsadas por organismos internacionales apuntan a una meta clara: que la edad no sea un límite para la autonomía ni la participación social. En América Latina, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) promueve el concepto de "envejecer activamente", que incluye no solo el bienestar físico, sino también la integración comunitaria y el sentido de propósito.

Sin embargo, los desafíos siguen siendo profundos. La informalidad laboral deja a miles de adultos mayores sin jubilación o cobertura médica; muchos dependen de sus familias o de pensiones mínimas. La soledad y los problemas de salud mental son otra cara del envejecimiento en Paraguay. Los programas públicos de acompañamiento y centros de día son escasos, y aún falta mayor articulación entre municipios, hospitales y organizaciones sociales.

Aun así, el fenómeno de los adultos mayores activos crece, y con él, una nueva mirada social. Envejecer en Paraguay ya no es solo una etapa final: es una oportunidad para seguir creando, compartiendo y aportando. La vejez se redefine, y lo hace con vitalidad, experiencia y propósito.

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