NacionalesTradiciones que perduran

Entre santos y sombras: la muerte en la memoria paraguaya

Del Día de Todos los Santos al auge de Halloween, un recorrido por las tradiciones, los mitos y la transformación del vínculo del paraguayo con la muerte.

26 Octubre de 2025
26 Octubre de 2025
Familias paraguayas visitan los cementerios el 1 y 2 de noviembre para honrar a sus difuntos
Familias paraguayas visitan los cementerios el 1 y 2 de noviembre para honrar a sus difuntos Foto: Gentileza

El paraguayo siempre mantuvo una relación particular con la muerte. Para generaciones anteriores, la visita al cementerio formaba parte del calendario familiar tanto como las fiestas patronales o los cumpleaños. Hoy, esa costumbre se diluye, reemplazada por una vida más acelerada, más urbana y menos conectada con los ritos de antaño. Así lo explica el historiador Fabián Chamorro, quien repasa cómo las prácticas y creencias alrededor de la muerte —tan arraigadas en la identidad paraguaya— fueron cambiando con el paso del tiempo.

La muerte como parte de la vida

"Hace más de cien años, cuando moría alguien, el cementerio era un lugar importante no solo por el estatus, sino porque uno iba a pasar el día con la familia", recuerda Chamorro.

Contar con un panteón grande o bien decorado era símbolo de respeto hacia los muertos y de prestigio social. Las familias visitaban las tumbas semanalmente, limpiaban, rezaban y compartían tereré o comida en el lugar. "Mi abuela, por ejemplo, iba todos los fines de semana a limpiar la tumba de mi bisabuela. Cuando ella falleció, mi mamá ya iba esporádicamente, y hoy nosotros fuimos apenas una vez", comenta.

Esa relación, antes constante, se volvió distante. "Ya no existe más esa cuestión de ir a cumplir con el muerto", dice. En décadas pasadas —especialmente en los años 80— la conmemoración del Día de Todos los Santos y del Día de los Difuntos movilizaba a multitudes. "Era impresionante la cantidad de gente en los cementerios. Había familias que llevaban comida, se quedaban horas, hacían ronda de tereré", recuerda.

El papel de las mujeres en la memoria familiar

Chamorro señala un detalle que aún se mantiene: son las mujeres quienes sostienen el vínculo con los fallecidos. "La misa o las visitas al cementerio están concurridas en un 90% por mujeres. Ellas son las que mantienen viva esa conexión con el ser querido que ya no está", explica.

De los santos al marketing: la llegada de Halloween

El historiador traza un paralelo entre las conmemoraciones tradicionales y las nuevas costumbres adoptadas desde el exterior. 

"Con Halloween pasa lo mismo que con cualquier festividad que se volvió comercial. La Navidad, por ejemplo, no era como hoy; se transformó con el marketing y los medios. Halloween siguió el mismo camino", analiza.

A su criterio, la expansión de esta celebración en Paraguay responde más a la globalización cultural que a un cambio espiritual. "El año pasado ya vi chicos de clase media alta recorriendo casas para pedir dulces, como en las películas norteamericanas. Es algo que se instala porque se vende bien", apunta.

El fenómeno, dice, no es aislado. "Todas las costumbres que tenemos vienen de afuera. La Navidad no es autóctona; nosotros le agregamos elementos propios, como la flor de coco, pero la raíz es española. Lo mismo ocurre con Halloween: llega, se adapta y se integra al entorno social."

Entre la tradición y la hiperconectividad

Chamorro considera que la pérdida de ciertas prácticas —como visitar tumbas o rezar novenas— está ligada a los nuevos ritmos de vida y a la "hiperconectividad" de la era digital. "Hoy todo se comunica y se vende más rápido. Lo que antes era un rito íntimo, ahora pasa a ser parte del calendario comercial. Pero también es cierto que el intercambio cultural es inevitable: así como adoptamos costumbres del norte, seguramente también influimos en las suyas."

La memoria que resiste

Aun con los cambios, las fechas de Todos los Santos y Día de los Difuntos siguen convocando a miles de paraguayos. En los cementerios del interior todavía se pueden ver familias compartiendo flores, comida o simplemente silencio. En las zonas rurales, las leyendas del más allá —el karai octubre, la llorona paraguaya, los fantasmas del camino— siguen presentes en las conversaciones nocturnas.

Más allá de las modas o los disfraces, lo cierto es que la muerte, para el paraguayo, nunca deja de ser compañía: un puente entre generaciones que se niega a desaparecer del todo.

Últimas noticias