Paraguay enfrenta una ola de robos de avionetas destinadas al narcotráfico, con 12 casos registrados entre 2021 y 2025, principalmente en zonas fronterizas, según datos de la Policía Nacional. En promedio, tres aeronaves son sustraídas o se intenta robar cada año, según un informe especial de investigación y seguimiento del equipo de prensa de Telefuturo y Última Hora.
Los departamentos más afectados son Boquerón, Alto Paraná, Caaguazú, Canindeyú, Itapúa y Paraguarí. En este último, el empresario Carlos Valdéz sufrió un violento asalto en el que delincuentes armados se llevaron su aeronave, poniendo en riesgo a todos sus empleados.
Las avionetas, sobre todo los modelos Cessna 210 y 206, resultan ideales para el narcotráfico por su autonomía, capacidad de carga y facilidad de aterrizaje en pistas clandestinas. Según investigadores, la mayoría de los aviones robados terminan en Bolivia, desde donde parten con cargas de más de 300 kilos de cocaína hacia otros mercados.
La Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (Dinac) logró recuperar cuatro aeronaves en Paraguay, Brasil y Uruguay. Sin embargo, la mayor parte sigue desaparecida. En Bolivia, un vacío legal agrava la situación: una avioneta no reclamada pasa a manos del Estado al cabo de un año, lo que facilita el blanqueo de aeronaves utilizadas por los carteles.
Las investigaciones apuntan a la existencia de redes criminales transnacionales. En Amambay fue capturado el brasileño Rony Alan Bordón, sindicado como líder de una banda de robo de avionetas. En Bolivia, cayó el piloto paraguayo Flavio Atilano Rojas Verón, buscado por tráfico de drogas. Incluso se detuvo en Santa Cruz a un hombre de 80 años vinculado al cartel de Cali, evidenciando el alcance internacional del esquema.
Para las autoridades antidrogas, no hay dudas: las avionetas se convirtieron en la principal herramienta del narcotráfico regional. Y cada nuevo robo confirma que se trata de un fenómeno criminal que cruza fronteras y golpea la seguridad nacional.