Este reciclaje natural involucra innumerables organismos y materiales diminutos que se descomponen y devuelven los nutrientes al suelo, lo que ayuda a las plantas a crecer, a formar comunidades naturales y a los animales a prosperar. Sin ella, los bosques, los pastizales, los humedales e incluso los desiertos quedarían rápidamente sin vida. Y tengo que agradecer a Lidia Pérez de Molas, quien hace algún tiempo me resaltó la importancia de hablar de este tema, y me motivó con excelentes fotos de nuestros ambientes naturales.
Quise honrar las imágenes de la querida Lidia y en base a ellas, echar un vistazo más de cerca de cómo se recicla la naturaleza y honrar a estos héroes, un puñado de los muchos que existen, que a menudo pasan desapercibidos, como los hongos, las termitas, la hojarasca y la vegetación en descomposición sobre el suelo, e incluso los excrementos de los animales, que lo hacen posible. Espero también que luego de esta lectura nos demos cuenta de que "eso que queremos limpiar" siempre de la naturaleza es parte del ciclo de la vida, y que, si lo remuevo, le estoy sacando los nutrientes al sistema y empujando a su colapso como sistema vivo.

Cada año, los árboles, los arbustos y todas las plantas de la naturaleza arrojan miles de millones de hojas. Estas hojas caen, se fragmentan y forman la hojarasca, que nos puede parecer simples desechos, pero está llena de nutrientes. A medida que se descomponen, devuelven minerales esenciales al suelo, creando una capa rica y oscura llamada humus. Esta capa tiene un rol fundamental en la naturaleza, ya que retiene el agua, ayuda a sostener las raíces de las plantas en general y se convierte en una base para el crecimiento futuro, ya que proveerá los nutrientes para que se produzca más materia viva.
Los arbustos muertos y los árboles en descomposición también juegan un papel fundamental y, muchas veces en el suelo, se transforman en sustrato para hongos, líquenes, musgos e inclusive otras plantas como helechos, bromelias y cactus. En lugar de ser un desecho, su madera que se pudre lentamente se convierte en refugio para invertebrados, como arañas e insectos, también para aves y mamíferos, y por cierto muchas especies de hongos. Con el tiempo, sus nutrientes se reciclan en el suelo, lo que ayuda a que crezcan nuevas plantas y árboles. Este ciclo es tan eficiente que, en un bosque sano, difícilmente algo se desperdicie.

Unos elementos que podríamos llamar recicladores silenciosos son los hongos, y recuerden que algunas setas se consumen, por lo que se colectan y se remueven de la naturaleza estos recicladores, quizás de los más efectivos de la naturaleza. Los hongos descomponen materiales duros como la madera y la hojarasca mediante la liberación de enzimas especiales y, sin hongos, las plantas muertas se acumularían y los nutrientes permanecerían encerrados sin poder pasar a formar parte del reciclaje en la naturaleza. Son tan claves, que algunos hongos forman asociaciones con las raíces de los árboles, y así los ayuda a absorber agua y minerales a cambio de azúcares. Estas redes subterráneas de las que se está hablando mucho se conocen como micorrizas, y son vitales para la salud de bosques.
En la siguiente columna hablaremos de los musgos y los líquenes y su papel en el reciclaje natural, así como también de las termitas, los restos de animales.

De hecho, proteger a estos pequeños recicladores es tan importante como salvar a los grandes y más carismáticos animales, plantas o los ecosistemas enteros de bosques y pastizales. Los ecosistemas saludables dependen de trabajadores invisibles como musgos, termitas y hongos tanto como de los árboles y animales que vemos todos los días.
La naturaleza se recicla perfectamente desde hace millones de años. Al observar cómo funciona, recordamos que los desechos no son realmente desechos, son solo parte de un ciclo. Alguien alguna vez dijo: "El reciclaje es una de las cosas más parecidas a la magia; convierte una cosa en otra". Todo vuelve, todo se reutiliza, incluso el organismo más pequeño juega un papel importante. Respetar y proteger a los recicladores del mundo natural no solo es una buena práctica ecológica, sino que es esencial para el futuro de nuestro planeta. Gracias, nuevamente a Lidia por la motivación y en la próxima columna seguiremos hablando del tema y compartiendo más fotos. Hasta el próximo domingo.
