Se trata de Hermenegildo Ríos, de 57 años, quien permanece internado mientras sus familiares reclaman explicaciones claras y una solución inmediata. El temor creció tras conocerse el caso de Braulio Vázquez, cuya muerte generó una fuerte conmoción pública y expuso serias falencias en la atención de alta complejidad dentro del sistema.
Mabel Morales, esposa del paciente, relató que la espera se volvió desesperante y que las respuestas recibidas hasta ahora resultan insuficientes. Señaló que desde el hospital les informan que el equipo necesario para el procedimiento no está operativo, pero remarcó que esa explicación se repite desde hace semanas. Según dijo, la familia vive con el miedo constante de que la demora tenga consecuencias irreversibles.
El cuadro clínico de Ríos es delicado. Inicialmente fue internado para someterse a una endarterectomía, una cirugía destinada a limpiar las arterias carótidas, pero el procedimiento debió suspenderse porque no toleró la anestesia. Tras esa intervención fallida, el paciente pasó por terapia intensiva y logró estabilizarse, aunque desde entonces comenzó un prolongado calvario, según el testimonio de sus allegados.
La familia indicó que los estudios médicos revelan una obstrucción del 80% en las arterias carótidas, una condición que, si bien hoy se mantiene controlada, representa un riesgo permanente. "Nos dicen que está estable, pero también nos advierten que internamente no está bien. Cada día que pasa sentimos que jugamos contra el tiempo", expresó su esposa.
Fernanda Ríos, hija del paciente, explicó que luego de la cirugía inconclusa los médicos plantearon el cateterismo como alternativa, pero desde entonces se les comunica que el angiógrafo del hospital no funciona. Aseguró que les prometieron una solución en pocos días, pero que ya transcurrieron casi tres semanas sin avances concretos ni plazos definidos.
A esta situación se suma el peso económico que recayó sobre la familia. Muchos de los medicamentos e insumos requeridos no son cubiertos por el seguro, por lo que debieron organizar rifas y recurrir a la ayuda de parientes para reunir cerca de 28 millones de guaraníes. Sin embargo, el procedimiento no puede realizarse porque el equipo continúa fuera de servicio.
Los familiares también cuestionaron la falta de información sobre una eventual derivación a otros centros asistenciales, como el Hospital Nacional de Itauguá, donde sí se cuenta con el equipamiento necesario. Según relataron, las consultas sobre esa posibilidad no obtuvieron respuestas claras y solo recibieron explicaciones genéricas sobre la cantidad de pacientes en lista de espera.
"Lo único que pedimos es que nos digan qué alternativa existe y dónde podemos acudir. No queremos que esta historia termine como la anterior", manifestó Morales, visiblemente afectada. Recordó además que su esposo cuenta con 27 años de aporte al sistema y que toda la familia cumple regularmente con sus obligaciones como asegurados.
Con voz cargada de angustia, la mujer concluyó que el mayor temor es que la prolongada espera derive en una tragedia evitable. "Aportamos toda la vida y hoy no tenemos respuestas. Tenemos miedo de que, por tanta demora, seamos los siguientes", afirmó.