El crecimiento vertical de Asunción avanza sin pausa, pero no necesariamente con la preparación adecuada para enfrentar un incendio en las alturas. La pregunta que surge es inevitable: ¿qué pasaría si un edificio de 40 o 50 pisos se incendia?
El capitán principal Marco Almada, comandante nacional del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Paraguay, explicó que actualmente cuentan con equipos de autoescalas y snorkel que permiten alcanzar hasta un piso 15. "Se tiene equipo para ingresar por dentro de los edificios: pitones, mangueras, equipos de respiración y de rescate tanto de víctimas como de bomberos", detalló. Sin embargo, reconoció que los desafíos en edificaciones de gran altura "son muy grandes, ya que el personal debe estar preparado física y mentalmente para esos casos".
Almada añadió que el CBVP implementó en 2024 un protocolo operativo estandarizado para emergencias en edificios altos, lo que ayuda a organizar el trabajo y mejorar la coordinación interna. Aun así, advierte que "se necesitan más reuniones interinstitucionales para debatir el crecimiento vertical de Asunción, ya que existen aspectos operativos que no contemplan las ordenanzas vigentes".
Por su parte, el concejal asunceno Pablo Callizo confirmó que la altura de los edificios no se analiza en profundidad a la hora de aprobar nuevos proyectos. "Hay un departamento de Protección Contra Incendios que evalúa la infraestructura, las escaleras de emergencia, los detectores de humo, y son muy rigurosos desde el caso Ykua Bolaños. Pero la altura no es algo que se esté teniendo realmente en cuenta, porque muchos edificios superan la capacidad de las escaleras de los bomberos", admitió.
Callizo recordó que el plan regulador de la ciudad, aprobado en 1994, "tiene más de 180 modificaciones", muchas de ellas impulsadas por intereses privados. "Lastimosamente, el crecimiento de la ciudad terminó regulando el plan, y no al revés. Se dieron muchas violaciones y excepciones sin una visión urbana clara", sostuvo.
Además, especialistas en planificación urbana consultados advierten que el crecimiento desordenado puede traer consecuencias graves no solo en materia de seguridad, sino también en servicios básicos como el agua, la electricidad y el tránsito. A medida que se multiplican los edificios, se vuelve indispensable acompañar esa expansión con infraestructura que soporte la densidad poblacional.
El concejal insistió en que Asunción necesita definir su modelo de ciudad antes de seguir construyendo hacia arriba. "Podemos priorizar los rascacielos o buscar una densificación organizada, con viviendas accesibles y cercanas a los servicios. Hay que actualizar normas, eliminar las que están desfasadas y trabajar con técnicos, academia, ciudadanía y sector privado para ordenar el crecimiento urbano", concluyó.
El fenómeno inmobiliario en Asunción es imponente: sólo en 2024 la municipalidad aprobó la construcción e inició obras de alrededor de 280 edificios, lo que refleja un ritmo de crecimiento que pone en jaque la planificación urbana.
En los últimos cuatro años, estimaciones del sector inmobiliario ubican entre 800 y 1.000 nuevos edificios en la capital, especialmente en barrios como Villa Morra, Carmelitas y Santa Teresa, aunque no existe un registro oficial que cuantifique con precisión todo este proceso.
Al mismo tiempo, las cifras apuntan a otra paradoja: mientras se construyen torres de altura, también crece el número de viviendas desocupadas. Según el último censo, en Asunción hay más de 16.000 viviendas vacías (11.865 sin habitar + 2.920 en alquiler o venta + 1.314 abandonadas).
Esta dualidad —edificios que se construyen y no se ocupan, junto a megaproyectos de altura— genera un escenario donde la planificación se ve obligada a repensarse, más aún cuando estos desarrollos implican adicionales desafíos para la infraestructura de emergencia y seguridad.
Desde los bomberos y el municipio coinciden en algo: la ciudad está creciendo más rápido de lo que se planifica. Mientras los inversionistas siguen levantando torres en cada esquina, la respuesta ante una emergencia en altura continúa dependiendo de escaleras que no alcanzan el cielo.
